Descanso, naturaleza y tranquilidad junto al lago de Alqueva
Hay determinados alojamientos
rurales que solo con describir el entorno natural donde se encuentran dan ganas
de conocerlo.
Junto al lago de Alqueva (uno de
los mayores de Europa), entre interminables dehesas de encinas y alcornoques, inmerso
en el primer destino turístico Starlight del mundo (reconocido así por la
UNESCO), con el pueblo medieval de Monsaraz como fondo de este idílico paisaje
y cerca de la frontera española (a la altura del municipio pacense de
Villanueva del Fresno), encontramos este paraíso de tranquilidad, paz y confort
llamado Montimerso Skyscape Countryhouse (www.montimerso.pt)
.
El propio nombre del hotel ya nos
avanza lo que vamos a encontrar.
En cierta manera, un alegato en favor de la calma y la serenidad que se respira en esta parte del Alentejo. Una forma de vida alejada del bullicio, del ruido y de las prisas.
Así pues, nos encontramos en un pequeño
paraíso donde el estrés parece no existir.
Un refugio ecológico que trata, consciente
del privilegiado lugar donde se asienta, de alterar lo menos posible el entorno
que le rodea.
Prueba de ello es el empeño
puesto por la propiedad (Henrique Farinha y Catarina Roseta) por dejar la menor
huella en este inigualable escenario natural.
Protagonismo de la energía solar, apuesta por la baja contaminación lumínica, implementación de elementos de captación del agua de las lluvias o reducción al máximo de residuos son algunas muestras de esta filosofía verde que trata de garantizar y no perturbar la biodiversidad de fauna y flora circundante.
En definitiva, buscar la mayor
armonía con el entorno.
Lo primero que nos llama la
atención es la geometría de sus formas (con una arquitectura de líneas rectas)
y un característico color blanco, tan típico de estas latitudes. Un fantástico
cuatro estrellas, dotado de todo tipo de comodidades y prestaciones, en el que
están perfectamente diferenciadas sus distintas áreas.
En el edificio principal se
encuentra la recepción, un gran y acogedor salón con varios ambientes y el comedor
(con una amplia terraza voladiza, perfecta para dejar pasar el tiempo con la
tranquilidad que esos momentos exigen, mientras disfrutamos de las inigualables
vistas que nos brinda este promontorio).
A ambos lados de esta parte
central se despliegan dos alas (llamadas Alqueva y Monsaraz) donde se sitúan las habitaciones (quince en total) cuyos nombres son un constante homenaje al
lugar en el que nos encontramos. En un lado, están bautizadas con los nombres
de municipios ribereños con el “grande lago”. En el otro, hacen alusión a
distintos árboles autóctonos de estas tierras.
Todas ellas con el denominador
común de su amplitud y luminosidad. Aires minimalistas con la madera como protagonista
en la decoración, amenities de primera calidad, grandes baños y una amplia
terraza/balcón (algunas con una pequeña piscina privada) brindan todo lo
necesario para disfrutar, en medio de este silencio, del campo alentejano ¿Se
puede pedir más?
Difícil encontrar mejor sitio
donde reponer fuerzas y olvidarse de las preocupaciones cotidianas sintiéndonos
en medio de la naturaleza.
Una propiedad de más de cincuenta
hectáreas donde actividades y experiencias nuevas, si el huésped lo desea, no
faltan.
Paseos en bicicleta o a pie por
el campo, espacios especialmente preparados en medio de la naturaleza para disfrutar
de unas impresionante puestas de sol, una piscina tipo infinity en una de las
zonas más altas de la heredad (permitiendo apreciar la grandiosidad de ese gran
escenario natural), sesiones de yoga, lugares habilitados para apreciar el
nítido manto de estrellas que es el cielo alentejano a través de observaciones
astronómicas (acorde a la gran superficie de miles de kilómetros cuadrados, protegida y certificada internacionalmente, como “Starlight Tourism
Destination") o un gran domo geodésico
donde se encuentra el spa (con posibilidad de contratar tratamientos relajantes
y diferentes tipos de masajes).
Estamos en el Alentejo, región
portuguesa donde una arraigada tradición gastronomía es parte de la cultura de
sus habitantes.
Como no podía ser de otra forma,
esta vertiente culinaria está presente en su restaurante SkyScape ofreciendo
productos cercanos, de temporada y típicos de la región. Todo ello, permite
elaborar una carta con platos, incluidos postres, que “saben a Alentejo”.
No quiero olvidar un dato importante. Su estratégica situación no puede pasar desapercibida. Estamos a unos minutos de Monsaraz (uno de los pueblos más bonitos de Portugal), a pocos kilómetros de Mourão y Reguengos de Monsaraz y muy próximos de Évora (ciudad declara por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad).
Un emplazamiento así avala también elegir
este alojamiento como un magnífico campo base donde descansar tras visitar esos
grandes reclamos turísticos del país vecino.
En definitiva, lujo y descanso en
medio de una dehesa ribereña con el embalse más grande de la península ibérica.
