La sorprendente vida de dos jóvenes monjas en Gijón que recuerda a una película viral
La historia que inspiró una película
La cinta "Los domingos" narra la historia de Ainara, una joven de 17 años que anuncia a su familia su deseo de convertirse en monja. Aunque se trata de una obra de ficción, en Gijón hay casos reales que recuerdan a esa trama. Uno de ellos es el de Sor Haizea Allende y Sor Jerónima, dos de las religiosas más jóvenes de la ciudad.
Ambas viven su vocación de forma muy distinta. Mientras una desarrolla labores sociales en la ciudad, la otra se dedica por completo a la vida contemplativa. Las dos, sin embargo, comparten una firme decisión tomada en plena juventud: entregar su vida a la religión.
Desde Bilbao a la Cocina Económica
El camino de Sor Haizea Allende
Natural de Bilbao, Sor Haizea ingresó en la congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl a los 24 años, iniciando su postulantado en Burgos. Posteriormente se formó en Madrid y pasó dos años en un centro de atención a personas con discapacidad en Mondoñedo. Desde hace cuatro meses, reside en Gijón, donde trabaja en la Cocina Económica de la Asociación Gijonesa de Caridad.
Su misión diaria incluye la acogida a personas sin recursos, acompañamiento al médico y asistencia social. "Les damos apoyo junto a una trabajadora social", explica. Cada 25 de marzo renueva sus votos simples, como parte de su compromiso espiritual.
La importancia de nuevas vocaciones
La superiora del centro, Sor Asunción Echarri, destaca el valor de incorporar a religiosas jóvenes en tiempos de crisis de vocaciones: "Es muy importante. La sociedad atraviesa momentos difíciles y es raro que germinen vocaciones jóvenes". Según Echarri, actualmente las nuevas incorporaciones a las congregaciones suelen darse en personas mayores de 40 años.
La vocación desde la infancia en Guatemala
El testimonio de Sor Jerónima
En la comunidad de vida contemplativa de las Madres Agustinas de Somió, tres de las cinco religiosas son originarias de Guatemala. La más joven, Sor Jerónima, cuenta que desde niña sintió que "quería ser de Dios". Aunque en su infancia no sabía cómo contactar con las religiosas, asegura que su vínculo con la fe creció al acudir a la Iglesia: "Me sentía muy bien y sentí que Dios me llamaba".
Ya instalada en Gijón, expresa sentirse querida por la comunidad: "La gente nos quiere mucho y nos ayuda". Como forma de acercamiento, han comenzado a vender rosquillas y pastas artesanas este año.
Gijón como lugar de encuentro espiritual
Una ciudad con dos caminos
Aunque sus caminos espirituales son distintos —uno activo y otro contemplativo—, Sor Haizea y Sor Jerónima representan un fenómeno poco común en la actualidad: la presencia de jóvenes religiosas con un fuerte compromiso vocacional. En un entorno cada vez más secularizado, su elección destaca y genera admiración en su entorno.
Ambas aseguran sentirse plenamente realizadas y confiadas en su decisión, que consideran un acto de amor y servicio. En sus palabras y acciones resuena el mensaje de la película que inspiró esta historia real, pero cuya trascendencia, en este caso, va más allá del cine.
En tiempos de incertidumbre religiosa en Europa, casos como los de Sor Haizea y Sor Jerónima recuerdan que la fe sigue encontrando su camino en las nuevas generaciones, incluso en las calles de una ciudad como Gijón.
