El PP prioriza que haya trenes en España a «que sean gratis» para las rentas altas
A diferencia de otras ocasiones, esta vez el Partido Popular no ha titubeado con el sentido de su voto en los dos primeros decretos del año político. «No» y «no», anunciado un día antes del Pleno extraordinario que se celebra hoy en el Congreso de los Diputados. Portazo del primer partido de la oposición al Gobierno. Y eso que se expone a un relato inculpatorio por parte de toda la maquinaria «sanchista», que le acusará de ser el responsable de que los jubilados, de ahora en adelante, no cobren la revalorización de sus pensiones (que la acabarán cobrando). Y de que los jóvenes dejen de tener descuentos en el transporte.
Pero esta vez, a diferencia de otras ocasiones, el Partido Popular ve más que justificada su posición. En primer lugar, con respecto al decreto ómnibus que recoge la subida de las pensiones, la explicación en el equipo de Alberto Núñez Feijóo es que el Gobierno vuelve a tenderles la misma trampa de siempre: entremezcla un batiburrillo de medidas –«popurrí», dicen los populares– con las que busca contentar a sus socios y, a su vez, poner contra las cuerdas a los que no son socios.
Por mucho que ayer toda la feligresía socialista se afanó por identificar al PP como enemigo público número uno de los pensionistas, no hay cambio de opinión previsto. La decisión es firme. Si al Gobierno «de verdad le preocupan los pensionistas», Juan Bravo, vicesecretario popular, le emplazó ayer a respaldar una iniciativa que presentó su grupo el pasado 14 de noviembre que automatiza la revalorización de las pensiones. «Los pensionistas no son rehenes del Gobierno», denunció.
Más razones todavía encuentran los dirigentes populares para justificar el portazo al segundo de los decretos, que plantea –entre otras cosas– prorrogar las ayudas al transporte que se venían concediendo hasta la fecha y aprobar nuevos bonos. Para empezar, en Génova creen que ya va siendo hora de discriminar por renta a la hora de otorgar según qué ayudas en nuestro país. «Lo prioritario es que el dinero vaya a las infraestructuras», no que los «trenes sean gratis» para las rentas altas, opinan en la cúpula de la formación. Porque, denuncian, la medida afectaría de igual manera a un joven perteneciente a una familia en riesgo de exclusión social que a «los nietos de Amancio Ortega».
Para el PP, es positivo que se bonifique el transporte a quienes verdaderamente lo necesitan. No tanto que se regalen cheques para todos por igual. «Porque no es tren gratuito. Será gratis. Pero eso del tren gratuito es una mentira, porque lo pagan todos los trabajadores con sus impuestos». Y en este momento, que empieza a cobrar fuerza la teoría de que la tragedia de Adamuz fue consecuencia de un fallo en la vía, el PP quiere dirigir la atención sobre la falta de inversión en las infraestructuras.
El domingo, Miguel Tellado fue el encargado de cambiar el paso del partido con respecto a la tragedia y, de manera oficial, pidió la cabeza del ministro de Transportes, Óscar Puente. Desde entonces, toda su formación le secunda con alta intensidad. Ayer, tras la rueda de prensa posterior al comité de dirección del PP, compareció el vicesecretario Bravo, que incidió en la «responsabilidad directa» de Puente en el descarrilamiento de Adamuz. «¿Las vías de quién dependen? Pues eso».
No obstante, los populares también sitúan a Pedro Sánchez en la diana. De hecho, ayer trataron con poco éxito que compareciera en el Senado para rendir cuentas única y exclusivamente sobre la catástrofe ferroviaria. Pero Moncloa anunció que el presidente del Gobierno comparecerá una única vez, en la Cámara Baja, el próximo miércoles 11 de febrero, y para hablar de asuntos varios. Entre ellos, los trenes. Casi un mes después de la tragedia.
Se apresuraron los populares a denunciar su negativa a dar la cara antes. «Es bochornoso que el presidente del Gobierno quiera mezclar las explicaciones de sus ‘encuentros internacionales’ con las de la tragedia ferroviaria que ha sufrido España». Por «la fecha escogida», por el intento de «acumular temas tan dispares, faltando el respeto a las víctimas y a los heridos», los populares aseguraron no «entender la decisión de un presidente del Gobierno insensible, cruel y que busca escapar de sus responsabilidades hablando de lo que puede pasar en Ucrania y no de lo que ya ha pasado en España». Y parafraseando al Sánchez de hogaño, apostillan: «¿Qué coño tiene que pasar en este país para que el presidente del Gobierno salga de la Moncloa?».
