Medida inesperada de Marruecos que podría alterar el mercado del pescado
Las autoridades de Marruecos han declarado un paquete de medidas destinadas a estabilizar el precio de la sardina —un alimento básico en la dieta local— ante el incremento de la demanda y el alza de precios registrado en las últimas semanas. Estas acciones, implementadas por la Secretaría de Estado de Pesca Marítima, responden al temor de desabastecimiento y presión sobre el poder adquisitivo de los consumidores en vísperas del Ramadán.
Restricciones clave en el sector pesquero
Entre las disposiciones más relevantes se encuentra la prohibición de exportar sardinas congeladas, una medida que busca mantener un volumen mayor de producto disponible para el mercado interno. Esta restricción ha generado inquietud entre los operadores de la industria conservera, acostumbrados a enviar grandes cargas al exterior.
Además, se ha establecido que las sardinas aptas para el consumo no podrán ser utilizadas en la fabricación de harina o aceite de pescado, una actividad industrial que anteriormente desviaba parte de las capturas hacia uso no alimentario. La intención oficial es priorizar la oferta de pescado comestible para los hogares marroquíes.
Una iniciativa de oferta diversificada
El plan incluye la puesta en marcha de la iniciativa denominada Pescado a precio razonable, un programa diseñado para ampliar la oferta de productos frescos y congelados, con especial énfasis en la sardina. Esta iniciativa busca equilibrar la disponibilidad de diferentes presentaciones del pescado y mitigar efectos de las variaciones de precio causadas por factores estacionales o climáticos.
Las autoridades han señalado que el reciente incremento de los precios se debe en parte al periodo de descanso biológico —durante el cual la actividad pesquera se reduce para preservar las poblaciones— y a condiciones meteorológicas adversas que limitaron las capturas. Como consecuencia, la oferta actual se concentra en existencias congeladas y desembarcos limitados de fresco en puertos del norte.
Impacto en la pesca y en los mercados
La decisión de priorizar el mercado interno tiene implicaciones tanto económicas como sociales. Por un lado, pretende contener la inflación de uno de los productos más consumidos en Marruecos, cuya subida reciente afectó especialmente a hogares con ingresos modestos. Por otro, altera el flujo habitual de exportaciones hacia mercados internacionales, donde la sardina marroquí tiene una presencia significativa.
Operadores del sector industrial han manifestado su preocupación por la prohibición de exportar congelados, dado que esta actividad representa una parte importante de la economía pesquera del país. Asimismo, las medidas pueden incidir en el empleo y la logística portuaria en regiones clave de pesca.
Preparación de la temporada y ritmo de producción
Mientras se mantienen las restricciones, el servicio de supervisión pesquera trabaja en la planificación para la reanudación de las capturas una vez concluido el periodo de descanso biológico, previsto entre el 1 y el 15 de febrero. Los puertos de Agadir, Sidi Ifni, Tan-Tan, Tarfaya y El Aaiún están en el centro de estas operaciones.
El delegado de pesca marítima en El Aaiún ha subrayado que las medidas adoptadas están basadas en análisis científicos y estudios de monitoreo biológico de las poblaciones de sardina, con el objetivo de garantizar la sostenibilidad del recurso y evitar rupturas de suministro.
La evolución de estas políticas será seguida de cerca por consumidores, comerciantes y autoridades regionales, dado que los desafíos de abastecimiento y precios en un periodo de alta demanda pueden tener efectos duraderos más allá del Ramadán.
En conjunto, las medidas marroquíes reflejan un enfoque inédito ante la gestión de un recurso estratégico, que busca equilibrar la protección del consumidor con la estabilidad de una industria exportadora tradicional.
