La respuesta de una víctima de inquiokupación a Irene Montero: “La suma de mis dos viviendas no alcanza el valor de tu chalé”
A inicios de semana el Congreso de los Diputados tumbó el decreto ómnibus propuesto por el Gobierno. Con el voto en contra de PP, Vox y UPN y, finalmente, Junts, cayeron revalorización de las pensiones y otras medidas sociales, pero también otra que afectaba directamente a la vivienda y a la seguridad jurídica de los propietarios. Una de ellas incluía paralizar los desahucios de personas vulnerables sin alternativa habitacional, incluidos los okupas e inquiokupas.
Esta medida llevaba vigente desde la pandemia ya que se había ido prorrogando año a año y provocaba que muchos desalojos no pudieran llevarse a cabo pese a tener sentencia judicial firme yfue uno de los motivos por los que los mencionados partidos votaron en contra del decreto ómnibus, algo muy celebrado por las asociaciones de propietarios como Aprovij. Kathy, su presidenta, respiró tras la votación, vivida desde el hemiciclo: "Hoy, cuando han pronunciado el resultado de la votación, he sentido algo que llevaba años sin sentir: alivio".
El ataque de Irene Montero
Su respiro tras la votación se vio rápidamente interrumpido por la señalización pública de Irene Montero. La eurodiputada de Podemos fue muy dura citando el propio mensaje en X de Kathy: "60.000 familias se van a quedar sin techo bajo el que vivir gracias a PP, VOX y Junts y esta señora presidenta de una asociación de rentistas lo celebra porque así puede echar a sus inquilinos. Esta gente de verdad ha perdido el norte". Acababa con un aviso: "O les paramos o nos lo quitaran todo". El tweet se hizo muy viral, con mil respuestas y dos mil me gustas, pero nada comparable con la respuesta.
La respuesta más viral a Irene Montero
Lejos de callarse, Kathy contestó a la eurodiputada con una frase demoledora: "Irene, la suma de mis dos únicas viviendas no alcanza ni de lejos el valor del chalé desde el que tú das lecciones". No se quedó y aclaró por qué se sintió tan feliz tras la votación: "No soy rentista, no tengo fondos, no especulo. Soy una ciudadana a la que el Estado obligó durante casi 6 años a hacer de escudo social sin compensación. No celebro que nadie se quede sin vivienda. Celebro que por fin el Estado deje de confiscar la de otros para tapar su incompetencia".
Argumentó que la responsabilidad respecto a los vulnerables es del Gobierno y no de familias particulares: "Si queréis proteger a los vulnerables, haced vivienda pública. Si no lo hacéis, no señaléis a quien ha sido víctima del abuso. La emergencia habitacional es responsabilidad del Gobierno. No de propietarios a los que habéis criminalizado mientras mirabais hacia otro lado". El mensaje suma ya más de 3.000 retweets y 11.000 me gustas.
El infierno de Kathy y su familia por su inquiokupa
La propietaria señalada por Irene Montero, como explicó a LA RAZÓN, vivió un infierno durante seis años y al finalmente recuperar su casa la encontró completamente inhabitable. Kathy se abre en canal en LA RAZÓN para contar su dura historia tras el ataque de la eurodiputada: "Cuando Irene Montero se ponga en mis zapatos y viva lo que yo he vivido, entonces quizá pueda opinar con algo de autoridad moral. Hasta entonces, lo que ha hecho es señalar públicamente a una persona a la que una política pública le ha destrozado la vida".
Confiesa las graves consecuencias que tuvo para ella la inquiokupación: "Durante meses he necesitado cuatro rivotrils al día, escitalopram por la mañana, mirtazapina por la noche y topamax de forma continuada para las migrañas constantes derivadas de la ansiedad y el insomnio. Mis test de Hamilton reflejan una depresión severa, con puntuaciones superiores a 21, y un nivel de ansiedad en rangos máximos". Revela que no es algo pasajero: "Esto no es un estado de ánimo. Es un daño clínico, documentado y sostenido en el tiempo. Y por culpa de ese decreto".
Señala que toda su familia ha sufrido: "Ese daño no me ha afectado solo a mí. Mis hijos han vivido situaciones que jamás les habrían correspondido vivir. Consecuencias directas de una decisión política que ignoró deliberadamente a los propietarios y normalizó el sacrificio de unas familias en nombre de un relato". Además, alude que no es un caso excepcional: "Desde Aprovij recibimos a diario llamadas y correos de personas que atraviesan situaciones extremas muy similares a la mía. No hablo desde el resentimiento, hablo desde una realidad colectiva que se sigue negando".
Niega alegrarse del mal ajeno
También quiso romper con aquello que alegaba Irene Montero en su mensaje en redes sociales: "Nunca he celebrado el sufrimiento de nadie. Me he limitado a expresar mi vivencia personal, mi estado emocional y, en un momento concreto, el alivio puntual que sentí al recuperar aquello que me había sido arrebatado tras años de angustia. Recuperar la vivienda no borró el daño. El cuerpo y la mente seguían en estado de alerta permanente".
Explica a este medio que se sintó gravemente afectada por dicho mensaje: "Por eso resulta especialmente grave que una persona con responsabilidad pública utilice su posición para atacarme y señalarme. Al ver ese tuit sufrí una crisis de ansiedad que me obligó a recurrir a medicación de rescate. Mi mente no podía procesar que alguien que vive de mis impuestos, y cuya función debería ser proteger, eligiera atacar a una víctima".
Lanzó una petición final: "No estoy pidiendo compasión. Estoy exigiendo respeto, responsabilidad institucional y el fin del señalamiento hacia quienes hemos sido dañados por políticas que nunca asumieron sus consecuencias humanas. Lo ocurrido no es un exceso verbal en redes. Es una muestra más de la impunidad con la que se desprecia el sufrimiento real cuando estorba al discurso".
También avisó: "Y que quede muy claro algo más: después de destrozarme hasta límites que no debería haber alcanzado ninguna persona ni ninguna familia, no hay ninguna Irene Montero ni nadie que vaya a conseguir que Aprovij deje de luchar. La lucha de Aprovij no nace del privilegio ni del odio. Nace del daño real, del abandono institucional y de la necesidad de defender la seguridad jurídica, la salud y la dignidad de miles de propietarios que han sido utilizados como daño colateral de una política fallida". Una respuesta en redes sociales con una larga historia de sufrimiento detrás.
