Alerta autónomo: este es el error de contabilidad que te puede provocar un caro disgusto con Hacienda
Una de las prácticas más comunes y peligrosas entre los trabajadores por cuenta propia es la falta de separación clara entre sus finanzas personales y las de su negocio. Esta confusión patrimonial, lejos de ser solo un problema de organización, constituye un grave riesgo fiscal que puede terminar en una costosa comprobación por parte de la Agencia Tributaria. Expertos alertan de que Hacienda puede recalificar movimientos bancarios no justificados como ingresos de la actividad, con las consiguientes consecuencias.
María Orea, fundadora de tuplanfiscal.com, explica que en una inspección, cualquier ingreso en la cuenta que no pueda acreditarse como un préstamo, una donación o un concepto ajeno al negocio, puede ser considerado renta profesional. Esto implica tributar por ese dinero en el IRPF (o el Impuesto sobre Sociedades) y en el IVA, además de enfrentarse a sanciones e intereses de demora. El problema se agrava porque esta mezcla genera un descontrol interno que suele llevar a deducir gastos personales indebidamente, creando un doble frente de vulnerabilidad.
Sanciones que pueden alcanzar el 150% de la deuda y riesgos legales ampliados
Las consecuencias de esta mala práctica se regulan en la Ley General Tributaria. La infracción más común en estos casos es "dejar de ingresar la deuda tributaria", que se sanciona con multas que parten del 50% de la cantidad regularizada y pueden escalar hasta el 150% en supuestos muy graves con ocultación o uso de medios fraudulentos.
Además, la Administración exige el pago de los intereses de demora correspondientes. Para las sociedades, el riesgo es aún mayor, ya que la contabilidad debe reflejar fielmente la cuenta bancaria, y los gastos personales podrían considerarse retribuciones encubiertas a socios.
Una contabilidad mezclada perjudica la valoración de la empresa en una eventual venta y puede dar pie a reclamaciones por administración indebida contra sus gestores. Para evitar estos problemas, la recomendación es unívoca: utilizar cuentas bancarias separadas y justificar documentalmente cualquier movimiento entre el ámbito personal y el profesional.
