Cuando el ministro se apellida Puente y el Estado deja caer a sus ciudadanos
Hay tragedias que no deberían despacharse como simples accidentes. La ocurrida en Córdoba, estrechamente vinculada al deterioro del sistema ferroviario, obliga a formular unas preguntas incómodas pero ineludibles: ¿hasta qué punto estamos normalizando la degradación de infraestructuras que sostienen derechos fundamentales?
