Sprint final del PP en Aragón para arañar «dos puntos»
Son dos puntos los que marcan la diferencia. Este lunes, se publicaron las últimas encuestas. A partir de hoy, todos los datos serán ocultos. La tendencia es agridulce para Jorge Azcón. Por un lado, consigue consolidar el primer podio con una distancia sideral sobre Pilar Alegría, y una leve mejoría con respecto a las últimas elecciones. Aunque, por otro, parece ser Vox el que registra la mayor subida. En las filas del PP aseguran que las campañas, a diferencia de lo que pueda parecer, cada vez mueven más votos. Por eso, todo el partido está volcado con el sprint final.
El objetivo es arañar «dos puntos» más para alcanzar el umbral del 40% del voto, que permitiría anotarse una subida notable con respecto a las últimas elecciones y, sobre todo, le acercaría a su escenario idílico de no tener que depender con Vox. Como publicó LA RAZÓN, hay incertidumbre con un resultado pintiparado al de María Guardiola.
Para los compases finales, y a diferencia de la reciente campaña en Extremadura, Génova informó ayer de una agenda de su líder bien repleta de actos: «El presidente del PP se volcará estos próximos cuatro días en Aragón para participar activamente en la campaña electoral de las autonómicas que se celebran este domingo, 8 de febrero, en la que todos los sondeos pronostican una victoria abrumadora del candidato Jorge Azcón».
Feijóo recorrerá a partir de hoy, martes, «las tres provincias aragonesas empezando por Teruel», donde estirará uno de los ejes de la campaña de Azcón: la vinculación de Alegría con el Gobierno de Pedro Sánchez y, sobre todo, la corrupción. No faltarán las alusiones a aquella fiesta que protagonizó José Luis Ábalos en el parador de la ciudad.
Para el día de hoy, el presidente popular tiene prevista una visita a las instalaciones del aeropuerto y, a las siete de la tarde, un mitin con el candidato. El miércoles: mismo formato en Huesca. Visita a una empresa por la mañana y mitin por la tarde. El jueves, ruta por la zona del «Bajo Aragón», con parada en Andorra y otras localidades de la zona y, viernes, cierre por todo lo alto en Zaragoza.
«Serán cuatro días intensos, de contacto directo con la gente, visitando empresas e instalaciones industriales y participando en mítines electorales con Azcón», recalcan en el PP. La intención es redoblar la presencia, como hizo Abascal la campaña extremeña y está haciendo también ahora.
Hay optimismo en el PP con frenar la subida de Vox que pronostican todos los estudios demoscópicos. La agenda nacional, una vez más, gira en torno a los escándalos del Gobierno y en Génova saludan que la intervención de Feijóo en la comisión de la dana no ha tenido ningún impacto negativo, más bien todo lo contrario. Creen que el duelo dialéctico con todos los alfiles de la izquierda le sitúan exactamente donde quiere el electorado «antisanchista». Si la contienda electoral se libra por la derecha, los populares ven más cerca el objetivo de frenar un trasvase a Vox y crecer por los caladeros de votantes más exaltados.
El 40% marca una diferencia sobre todo moral. Aunque también, y no menos importante, numérica. En un sistema de reparto de escaños endiablado –nunca nadie ha logrado coronarse con la mayoría absoluta en Aragón–, unas décimas son capaces de cambiarlo todo. Y no es lo mismo sacar los mismos diputados que hay ahora: 28, que llegar a los 30-31 y conformar un bloque alternativo con Aragón Existe, partido regionalista que cosechó tres asientos en las últimas autonómicas y ahora podría quedarse con dos. Tampoco cree el PP que será lo mismo si Azcón logra sacar más diputados que toda la izquierda junta. Es decir, una «mayoría suficiente» que reduciría la dependencia de Vox a la abstención.
A diferencia de Guardiola, que después de su examen del 21 de diciembre tardó escasos días en ofrecer la coalición de gobierno a Vox para tratar de enderezar una relación imposible, Azcón no quiere gobernar con compañías de ninguna manera. Su objetivo es preservar el poder como lo disfruta desde verano de 2024: solo.
En los últimos días, el agua –no la lluvia, sino los recursos hídricos– ha entrado de lleno en campaña. Y si el voto rural decide, el PP confía en que la defensa cerrada que ha hecho Azcón contra el trasvase del Ebro le haga ganar puntos. Santiago Abascal no se ha querido mojar en exceso. En su partido rápidamente criticaron al PP porque el río es un recurso «nacional», pero luego el jefe de filas no habló de una obra para regar todas las cuencas de España, sino que mencionó una «interconexión de todas las cuencas para que el agua llegue a todos los lugares de Aragón que la necesitan».
