La carne cruda se ha hecho un hueco especial en nuestra gastronomía . Platos como el carpaccio o el tartar están ganando popularidad en las cartas de restaurantes en todo el país. También se puede encontrar en platos internacionales como la carne apache de México o el mett alemán, por nombrar algunos. Pero su mesa más recurrente es la de los propios hogares. Cada vez más particulares están preparando recetas con carne cruda en sus casas . Las redes sociales han enseñado que su preparación es sencilla , apenas requieren un buen corte y un sazonamiento al gusto. Algo que pasa más inadvertido es cuidado que hay que tener con el consumo de carne cruda. La carne de vacuno se puede comer sin cocinar pero cabe el peligro de que alguien se confunda y utilice otros tipos de carne para sus recetas de tartar o carpaccio, cayendo en un grave error para su salud . Santiago González es tecnólogo de alimentos y ha aclarado algunas de las dudas más comunes sobre este ingrediente con sus conocimientos sobre el tema. Tiene una cuenta de TikTok, @san_tierno , con alrededor de 80 mil seguidores donde ha compartido su opinión. Su vídeo incluye una aclaración sobre sus credenciales. «He estudiado ciencia y tecnología de los alimentos, que es una carrera donde se estudia mucha microbiología y seguridad alimentaria» , aclara. Santiago González reconoce primero que existe una confusión generalizada en torno al punto correcto de la carne. «Nunca os habéis preguntado por qué la carne de pollo hay que consumirla muy hecha , mientras que la carne de vacuno la podemos consumir incluso cruda», cuenta. Cada tipo de carne tiene sus especificaciones. No es lo mismo cocinar pollo, que ternera, que cerdo. Estas tres carnes son las más comunes en nuestro país, pero cabe recordar que hay otras también extendidas como el cordero o aves de caza. «Os voy a enseñar la forma más segura de cocinar los tres tipos de carne: pollo, cerdo y ternera», afirma el experto. «El pollo tenemos que cocinarlo bien por tres motivos fundamentales», comienza. «Primero, porque las aves albergan en su tracto gastrointestinal bacterias malas como campilobacter, salmonela o E. coli. (Escherichia coli)», explica. Todos estos seres microscópicos se vuelven inofensivos para el consumo humano gracias al calor al que se les somete en el cocinado. En esta misma línea de desinfección, su segunda razón para comer el pollo cocinado al completo es «porque normalmente viene muy manipulado» , por carniceros, granjas e intermediarios. «Y tercero, porque al ser un animal pequeño, su eviscerado es menos limpio» , añade. El tamaño reducido del animal hace su limpieza más compleja y se pueden dejar sin quererlo restos de intestinos, corazón, hígado, pulmones. Con la carne de cerdo sucede algo distinto. El gran cambio del pollo al cerdo es que éste tarda más en degradarse. «Seguro que muchos de vosotros habéis oído que el cerdo hay que cocinarlo mucho y la verdad es que es mucho menos perecedero que el pollo» , cuenta Santiago. «En la nevera nos dura hasta tres veces más que el pollo, por lo tanto, tampoco tenéis que tener miedo de cocinar menos el cerdo y sobre todo las piezas nobles como este lomo», enseña. Cocinar la carne ayuda a que no se estropee inmediatamente, ya que el calor destruye la mayoría de las bacterias que causan su descomposición y contaminación. Puede durar unos días, lista para su consumo, si se guarda en la nevera cocinada que cruda. «Y por último, la carne de vacuno, que es una carne mucho más estable microbiológicamente hablando y nos aguanta casi seis veces más que el pollo en la nevera o incluso dos veces más que el cerdo y por eso muchas veces incluso la consumimos cruda en tartar, en carpacho», aclara el tecnólogo. Explica cómo minimizar riesgos a la hora de consumir carne de vacuno. «Evitando darle carne cruda o poco cocinada a personas vulnerables , no solo limpiando muy bien con agua y con jabón todos los utensilios de cocina, sino también desinfectando con alcohol o lejía alimentaria y conociendo muy bien el origen de la carne», insiste. Como lección final, y en clave de humor, recomienda que «si queréis salir de dudas, lo mejor es dárselo a probar a vuestra suegra o al perro».