Una triple combinación de fármacos mejora los resultados en cáncer de mama avanzado HR+/HER2+
Un estudio internacional publicado en 'New England Journal of Medicine' ha demostrado que una triple combinación de fármacos mejora los resultados de las pacientes con cáncer de mama avanzado HR+/HER2+.
El ensayo internacional fase III 'PATINA', coordinado en España y Portugal por el grupo académico de investigación SOLTI, demuestra que la incorporación del inhibidor de CDK4/6 palbociclib al tratamiento de mantenimiento estándar tras la quimioterapia de inducción prolonga de forma significativa la supervivencia libre de progresión (SLP) en este grupo de pacientes.
Con una mediana de seguimiento superior a 53 meses, el estudio muestra que las pacientes tratadas con palbociclib junto con terapia anti-HER2 y terapia endocrina alcanzan una mediana de SLP de 44,3 meses, frente a los 29,1 meses observados en el grupo tratado con la terapia estándar. Este beneficio se traduce en una reducción del 25 por ciento del riesgo de progresión o muerte, y se mantiene de forma consistente en todos los subgrupos clínicos analizados.
"El estudio 'PATINA' marca un antes y un después en el tratamiento del cáncer de mama HER2 positivo con receptores hormonales", ha explicado Eva Ciruelos, vicepresidenta de SOLTI e investigadora principal del estudio en España, coordinadora de la Unidad de Cáncer de Mama del Hospital 12 de Octubre y de HM Hospitales de Madrid.
"Por primera vez, un ensayo fase III demuestra que una estrategia de mantenimiento puede prolongar de manera muy significativa el tiempo hasta la progresión en pacientes que han respondido o estabilizado su enfermedad tras el tratamiento de inducción", ha añadido.
El diseño del estudio 'PATINA' parte de una necesidad clínica clara. En la actualidad, el estándar de tratamiento en primera línea para el cáncer de mama metastásico HR+/HER2+ combina quimioterapia con doble bloqueo anti-HER2. Aunque este abordaje ha mejorado notablemente el pronóstico, existe margen para optimizar la fase posterior al control inicial de la enfermedad.
'PATINA' evaluó si añadir palbociclib al tratamiento de mantenimiento -una vez finalizados entre cuatro y ocho ciclos de quimioterapia de inducción- podía retrasar la progresión tumoral. Los resultados confirman esta hipótesis y consolidan el mantenimiento como una estrategia terapéutica con impacto clínico real.
"Este estudio valida una idea que llevaba años gestándose desde la investigación académica. Sabíamos que los tumores HER2+ pueden cambiar su biología tras el tratamiento inicial y volverse más dependientes de la vía hormonal. 'PATINA' demuestra que aprovechar ese momento con palbociclib tiene un beneficio claro para las pacientes", ha señalado Aleix Prat, miembro del Comité Directivo del estudio y director del Clínic Barcelona Comprehensive Cancer Centre.
En España y Portugal, el estudio 'PATINA' ha contado con una participación de 23 centros hospitalarios -19 en España y 4 en Portugal-. En conjunto, se incluyeron 122 pacientes, de los cuales 113 fueron reclutados en España y 9 en Portugal, situando a España como uno de los países con mayor contribución al ensayo a nivel internacional.
Durante el estudio no se detectaron nuevas señales de seguridad, y el perfil de tolerabilidad de palbociclib fue consistente con el observado previamente en cáncer de mama HR+/HER2 negativo. Este aspecto es especialmente relevante en un contexto de tratamiento de mantenimiento, donde la calidad de vida de las pacientes cobra un papel central.
"El reto ahora es cómo integrar esta estrategia en la práctica clínica real, especialmente con la llegada de nuevas terapias de inducción como los conjugados anticuerpo-fármaco. Pero el mensaje es claro: el mantenimiento ha llegado para quedarse y debe formar parte del abordaje de estas pacientes", ha apuntado Ciruelos.
Aproximadamente el 10 por ciento de los cánceres de mama son HR+/HER2+, un subtipo históricamente complejo. Los resultados de 'PATINA' abren la puerta a cronificar la enfermedad en un número creciente de pacientes, prolongando no solo la supervivencia, sino también el tiempo sin progresión y sin necesidad de nuevas líneas de tratamiento.
"Estamos empezando a ver la luz en una enfermedad que hace una década generaba un enorme temor. El siguiente paso será seguir combinando de forma inteligente todo el arsenal terapéutico disponible para mejorar aún más estos resultados", concluye Prat.
