¿Come rápido? Esto podría sufrir su cuerpo al hacerlo
Sentarse a la mesa debería ser un acto de pausa, disfrute y conexión con el propio cuerpo. No obstante, en la práctica, muchas personas comen frente a la computadora, de pie en la cocina o revisando el celular entre bocados. Comer rápido se ha normalizado tanto que rara vez se cuestiona, pese a sus efectos en la salud digestiva.
Como explica la médico general Karla Vílchez, la digestión no comienza en el estómago, sino en la boca. Masticar adecuadamente permite que los alimentos se fragmenten y se mezclen con la saliva, que contiene enzimas esenciales para iniciar el proceso digestivo. Cuando usted come con prisa y apenas mastica, el estómago recibe alimentos mal procesados, lo que lo obliga a trabajar más de la cuenta y puede provocar sensación de pesadez, gases, acidez o inflamación abdominal.
“Además, comer rápido interfiere con uno de los mecanismos más importantes del cuerpo: la señal de saciedad. El cerebro tarda entre 15 y 20 minutos en recibir el mensaje de que ya se ha comido suficiente. Si usted termina su plato en cinco minutos, es muy probable que haya ingerido más de lo necesario antes de sentirse satisfecho, lo que a largo plazo puede favorecer el aumento de peso y una relación poco consciente con la comida”, explicó la Dra. Karla Vílchez.
Comer en modo alerta
El estrés también juega un papel clave. Muchas veces, comer rápido no es solo una cuestión de tiempo, sino de estado mental. Comer bajo presión, con preocupaciones o resolviendo pendientes, activa el sistema nervioso simpático —el mismo que se enciende ante una amenaza— y pone al cuerpo en “modo alerta”, no en “modo digestión”. En estas condiciones, la digestión se vuelve menos eficiente y más propensa a molestias.
Los especialistas en nutrición y salud digestiva coinciden en que este hábito puede estar relacionado con problemas como gastritis funcional, colon irritable y digestiones lentas. Incluso, algunas personas experimentan fatiga después de comer, no por la comida en sí, sino porque el cuerpo debe hacer un esfuerzo extra para digerirla correctamente.
Pequeños cambios que marcan la diferencia
Mejorar la digestión no siempre requiere grandes sacrificios, sino decisiones más conscientes en la rutina diaria.
• Mastique correctamente los alimentos. La digestión comienza en la boca. Masticar despacio permite que los alimentos se mezclen con la saliva y lleguen al estómago en mejores condiciones, reduciendo la sensación de pesadez e inflamación.
• Evite alimentos excesivamente grasosos. Las comidas muy altas en grasa, especialmente las frituras y los ultraprocesados, ralentizan la digestión y exigen un mayor esfuerzo al estómago y al hígado. Consumirlas con frecuencia puede provocar acidez, reflujo y malestar abdominal.
• Coma sin distracciones. Evitar el uso de pantallas mientras come ayuda a que el cuerpo se concentre en el proceso digestivo. Comer de forma consciente mejora la percepción de saciedad y reduce la tendencia a comer en exceso.
• Mantenga horarios regulares de alimentación. Respetar los tiempos de comida permite que el sistema digestivo se prepare adecuadamente. Saltarse comidas suele derivar en hambre excesiva y en una ingesta acelerada.
• Controle el tamaño de las porciones. Las porciones abundantes sobrecargan el estómago y dificultan la digestión. Comer hasta sentirse satisfecho, y no lleno, contribuye a una mejor respuesta digestiva.
• Hidratación adecuada, sin excesos durante las comidas. Beber agua a lo largo del día es fundamental, pero hacerlo en grandes cantidades durante las comidas puede interferir con los jugos gástricos. Lo ideal es hidratarse principalmente entre comidas.
• Evite acostarse inmediatamente después de comer. Esperar al menos dos horas antes de recostarse ayuda a prevenir el reflujo y las digestiones pesadas. Una caminata suave posterior a la comida puede ser un gran aliado.
• Reduzca el estrés al momento de comer. El estrés constante afecta directamente la digestión. Comer en un ambiente tranquilo, sin prisas, permite que el cuerpo active correctamente los procesos digestivos.
