En medio del dolor que ha causado el accidente de Adamuz, quiero alzar la voz no para añadir ruido, sino para dar gracias. Gracias a Liliana y Fidel Sáez, que tras la pérdida de su madre han ofrecido un impresionante testimonio: el de una fe vivida, confiada y profundamente humana. Sus palabras y actitud, lejos de la desesperación o el reproche, nos han recordado que la dignidad de las personas no se pierde con la muerte, ni siquiera cuando es repentina. Nos han ayudado a mirar a vuestra madre –y a tantas víctimas anónimas– no como cifras ni como titulares, sino como vidas únicas y amadas. En un tiempo en el que la prisa y el juicio fácil lo es todo, su ejemplo nos educa la mirada. Nos enseña a mirar a las personas y a los acontecimientos con una verdad más honda, más limpia, más cercana a la de Dios. No una mirada ingenua, sino una mirada capaz de sostener el dolor sin negarlo. Esa misma forma de mirar está bellamente expresada en un poema de Javier García-Maíquez, cuando escribe: «Sucede, de verdad: algunas noches la mirada de Dios está en mis ojos». El poema ilumina la dignidad de cada persona y nos lleva a procurar mirar, consolar, acoger, compartir, servir y amar como si fuera la ultima ocasión de nuestra vida. Esa es la lección que, sin pretenderlo, nos han regalado. Gracias por vuestra fe compartida sin estridencias, por vuestra confianza en Dios en la hora más oscura, y por ayudarnos a todos a vivir con una mirada más verdadera, más compasiva y más cercana a la de Dios. Ernesto López-Barajas . Valladolid Me encantó la alocución de Djokovic en la ceremonia de entrega de trofeos en Melbourne. La bonitas palabras dedicadas a Alcaraz y Nadal, el estilo y la elegancia en los gestos, el buen trato dispensado… También Carlos estuvo a la altura. Qué bien me han hecho sentir. Ese es el modo de proceder en toda una final... Como nuestros políticos, avergonzándonos una y otra vez en nuestras cámaras de representación. Los buenos modelos, las actitudes ejemplares de los demás, nos contagian a raudales. Igualito, pero de signo totalmente opuesto, están los testimonios, las comparecencias, los debates de nuestros políticos electos, que nos transmiten mala leche para un buen tramo. El confort y el bienestar que nos insufla lo positivo bien merece la pena. Enrique López de Turíso . Vitoria (Álava) En el reportaje dedicado al aniversario del vuelo del Plus Ultra se afirma la condición de republicano y díscolo de Ramón Franco Bahamonde –ambas cosas ciertas– y se afirma que murió en extrañas circunstancias en la Guerra Civil. Se oculta que Ramón se puso a las órdenes de su hermano, fue nombrado comandante de la base de hidroaviones de Pollensa, en la guerra llevó a cabo muchas actuaciones y falleció en un accidente de aviación cuando transportaba bombas. José Luis Montero . Madrid