El uso de juguetes sexuales masculinos aumenta un 10% cada año
El mercado de los juguetes sexuales para hombres atraviesa un momento de clara transformación. Lo que durante años fue un segmento reducido, con productos básicos y rodeado de cierto estigma, se ha convertido en una categoría en plena expansión, impulsada por la innovación tecnológica, el diseño y una nueva forma de entender el bienestar sexual masculino.
“Hoy ya no hablamos solo de juguetes, sino de dispositivos pensados para mejorar la experiencia erótica, explorar el placer de forma consciente y, en muchos casos, integrarse en la vida sexual en pareja”, explica Ana Lombardía, experta en salud y bienestar sexual masculino de We-Vibe. Esta evolución, señala, va de la mano de un cambio social más amplio: el placer masculino empieza a desligarse del rendimiento y a conectarse con la experiencia y el autocuidado.
Del tabú a la normalización (con matices)
Durante décadas, el uso de juguetes sexuales por parte de los hombres ha estado condicionado por mandatos muy rígidos sobre la masculinidad: autosuficiencia, potencia y control. “En ese contexto, los juguetes podían vivirse como algo innecesario, vergonzante o incluso como una amenaza a la identidad masculina”, apunta Lombardía.
Aunque el tabú no ha desaparecido del todo, el avance es evidente. La masturbación masculina está ampliamente normalizada, pero no tanto el uso de juguetes para ello. Aun así, algunos productos han tenido una aceptación histórica mayor, especialmente los anillos como Pivot, muy populares desde hace más de 20 años. “Son mejor aceptados porque no solo se asocian al autoplacer, sino también a la sexualidad en pareja, un ámbito donde se integra mejor el uso de juguetes”, añade la experta.
Un mercado en crecimiento sostenido
Los datos confirman la tendencia. A nivel global, y especialmente en Europa, la categoría de juguetes sexuales masculinos crece alrededor de un 10% interanual. En España, el interés por productos como los masturbadores masculinos también se refleja en el aumento de búsquedas en Google Trends.
Además, el perfil del consumidor ha cambiado. Ya no se trata únicamente de hombres jóvenes: el rango de edad se ha ampliado y el interés se centra cada vez más en la calidad, la salud sexual y la experiencia, más allá del orgasmo rápido. “Muchos hombres utilizan juguetes no solo para su propio disfrute, sino también como regalo, lo que indica una mayor naturalización”, señala Lombardía.
Placer masculino, también con enfoque terapéutico
Otro de los grandes cambios es el uso terapéutico de estos dispositivos. “Desde la sexología recomendamos algunos juguetes para trabajar dificultades de erección o de control de la eyaculación”, explica Lombardía. “Ayudan a descubrir el placer de otras maneras e integrar nuevas dinámicas en la vivencia sexual”.
La tecnología juega aquí un papel clave: vibraciones más sofisticadas, estimulación localizada, control mediante apps y diseños ergonómicos que se adaptan al cuerpo y a los ritmos de cada persona. Todo ello contribuye a una visión del placer masculino más ligada a la exploración sensorial y la conexión cuerpo-mente.
Anillos 2.0: discreción, diseño y más estimulación
Ejemplo de esta evolución son los anillos de nueva generación, como Pivot 2 y Verge 2 de We-Vibe. Estas versiones incorporan una silicona más suave y elástica, botones más accesibles y un diseño pensado para facilitar su uso durante el encuentro sexual. En el caso de Verge 2, además, permite estimular de forma simultánea el pene, los testículos y la zona perianal, según detalla Lombardía
Más discretos, estéticos y funcionales, estos productos reflejan una realidad cada vez más clara: el placer masculino se diversifica, se cuida y se vive con menos prejuicios. Un cambio que, según los expertos, no ha hecho más que empezar.
