Los Williams deprimen al Valencia y dan el pase al Athletic en la Copa (1-2)
De Nico a Iñaki y tiro porque me toca: así el Athletic ganó al Valencia y se metió en las semifinales de la Copa del Rey, su competición, la que le da la vida en una temporada más bien gris y de dudas. En la última jugada del partido, ya en el 95, con el Valencia pensando en la prórroga, ya siendo peor, Nico llegó hasta el área, se paró y, con demasiada facilidad, puso un balón a Iñaki, que no perdonó. Los hermanos Williams había salido en el minuto 70, para resolver el partido y cumplieron con su labor. Así, la temporada del Athletic empieza a tener sentido. La del Valencia de Sadiq, en cambio, es como su delantero, que nunca sabes por dónde te va a salir y si te va a beneficiar o perjudicar cuando toque la pelota.
Valencia y Athletic llegaron a Mestalla en mala dinámica y se notó desde el primer balón largo, desde la primera disputa forzada, desde esa sensación de que todo podía pasar porque nadie estaba realmente cómodo.
Sadiq, muy protagonista
Sadiq marcó la noche desde el inicio. Avisó en fuera de juego, falló cuando parecía imposible fallar y, poco después, abrió el marcador en la portería equivocada, peinando una falta lateral que sorprendió a Dimitrievski. El Athletic se adelantó sin buscarlo demasiado y el Valencia se encontró por detrás por culpa de su propio delantero, que jugaba en los dos sentidos del campo, a favor y en contra, con la misma naturalidad caótica.
El empate llegó también desde el error, porque así están los dos equipos: Padilla dejó escapar un centro-chut que pedía manos seguras y ofreció el balón a Sadiq, atento para corregir su desliz anterior. El delantero no perdonó y Mestalla pasó, en segundos, del reproche al aplauso dubitativo. Esa fue la noche: nadie sabía muy bien si disfrutar o sufrir.
Entre ambos regalos se movió el partido. Nico Serrano, el mejor del Athletic durante muchos minutos, probó desde la frontal, se inventó remates imposibles y sostuvo a su equipo cuando el intercambio empezaba a pesar. El Valencia respondió con Rioja con llegadas desordenadas que no terminaban de cuajar. Todo era peligro potencial, pocas veces peligro real. Era un partido desordenado y más emocionante que bueno, al nivel de los dos equipos.
Domina el Athletic
Tras el descanso, el guion cambió y el Athletic empezó a mostrar más solidez. Ajustó piezas atrás, incluso con una pareja de centrales de circunstancias, y el partido fue bajando de ritmo, más dominado por los visitantes, ya con los Williams en el campo. Es decir, la cosa se ponía seria. Y mucho más se puso con una mano de Tárrega, que quiso despejar en plancha y se quedó planchado: el VAR llamó a revisar y terminó en penalti para los rojiblancos.
Jauregizar se hizo el responsable de la pena máxima, pero Dimitrievski adivinó el lado y Mestalla explotó. El Valencia sintió que el partido era suyo, que había sobrevivido a lo peor, y Corberán agitó el banquillo buscando piernas y fe para el tramo final.
Quizá era el momento. Y lo era, pero no del Valencia, que empezaba a no estar para nadar. Era el de los Williams.
