Guindilla a las empresas de transporte que aumentan los precios aprovechando los parones de trenes
Tras el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), que provocó la suspensión del servicio de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, miles de pasajeros se quedaron sin su medio de transporte habitual y buscaron alternativas como vuelos y coches de alquiler. Esta demanda repentina y extraordinaria generó subidas significativas de precios en billetes de avión y alquiler de vehículos, llegando en algunos casos a multiplicar por varios factores el coste habitual de esos servicios. Por ejemplo, viajes en avión que normalmente podían costar entre 60 y 100 € se llegaron a ofrecer temporalmente por 300 € o más, y alquileres de coches se elevaron notablemente frente a tarifas previas de unos 80 €, según testimonios de viajeros afectados por esta situación.
Ante estas subidas de precios que muchos usuarios calificaron de abusivas, asociaciones de consumidores como Facua-Consumidores en Acción han advertido que está prohibido aplicar incrementos desproporcionados en situaciones de emergencia o catástrofe, y el Gobierno está impulsando normativa para limitar los mecanismos de precios dinámicos que permiten estos saltos repentinos. Además, el Ministerio de Consumo ha recibido denuncias formales y trabaja en una regulación que obligará a las empresas a informar con antelación sobre posibles variaciones de precio para impedir aumentos inesperados en contextos imprevistos o de emergencia.
