Arrepentidos los quiere Dios… y el pipero de la esquina, que disfrazado de zampabollos pregunta a Arbeloa qué aprendió de Albacete y de Lisboa y si se arrepiente de algo, a lo que Arbeloa, vestido de salmantino luto, contestó como un teólogo de los de Salamanca: –No. El arrepentimiento es un callejón sin salida. Espinosa, que era un portugués de Burgos (como Velázquez sería un madrileño de Portugal), condenó el arrepentimiento por considerarlo una forma vergonzosa de la tristeza. En su análisis de la creación y la libertad, el teólogo alemán Gerhard Lohfink saca a colación una leyenda judía, posbíblica, sobre la vacilación de Dios sobre la creación; advierten a Dios que, si crea a los seres humanos, pecarán con...
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