En el contexto de una actualidad nacional e internacional atravesada por las tensiones a cuenta de los fenómenos migratorios, los profesionales de las asociaciones que trabajan con inmigrantes también abordan los «bulos» y términos cuestionados en ámbitos especializados, como el denominado 'efecto llamada'. Ante la nueva regularización, animan a conocer «historias preciosas pero durísimas» y al análisis, que «desmonta el miedo». «La inmigración está en el foco político y polariza», reconoce Daniel Duque, el responsable de Accem Castilla y León, que apunta a que, precisamente, legislar ayuda a «descargar» y a evitar «situaciones extremas y poco controlables». Para empezar, todo pasa por una cuestión de visibilizar y humanizar a ese 'otro'. « Regularizar es positivo porque permite la integración , que esas personas participen, que muestren su talento y experiencias, y eso hace que se note todo lo que pueden ofrecer», opina la responsable del programa de refugiados de Cruz Roja en Castilla y León, Noelia Chamorro. «La delincuencia no tiene nacionalidad, no emigran las bandas, emigran las personas» , marca el presidente de Cáritas Castilla y León, Guenther Eduardo Boelhoff, que anima a empatizar con gente «lejos de su tierra» a la que «se excluye» cuando además se encuentran con lugares «que no son como se piensa» en sus países de origen. En Cáritas, añade, no es raro que muchas de esas personas que aún no están en situación regular estén «muy comprometidas» y quieran hacer voluntariado o que se ayuden entre sí para encontrar «oportunidades en un mundo a veces indigno». Asociaciones como estas, del tercer sector, a menudo organizan talleres de acogida para explicar los recursos disponibles -Cruz Roja también recomienda un portal en el que colabora, migrar.org- acompañan o ayudan a los 'sin papeles' a acreditar su situación de vulnerabilidad, guiándoles en los trámites. «En el sistema nacional de asilo hay muchas personas que podrían vivir de forma más autónoma y esto sólo va a hacer más fácil ese salto a no depender de ningún recurso», apunta Duque, para recordar que «las anteriores regulaciones no nos han llevado a un lugar peor, sólo a progresar económicamente». «Les necesitamos y nos necesitan» , reivindica Boelhoff, que después de años de trabajo en extranjería subraya que «en los 90 ya se hablaba de efecto llamada» pero que este sólo se nota «en la economía» y que son extranjeros los que a menudo sostienen puestos en los cuidados, el campo o la hostelería. «A base de bulos parece que vienen a 'quitarnos' ayudas y en realidad la inmigración sólo pone el foco en cosas que no están bien, como el sistema sanitario en los pueblos», ejemplifica Boelhoff. En ese sentido, Duque llama la atención sobre las proporciones. «Cuando se habla de que regularizar a tanta gente y se plantea si se van a saturar los recursos por... medio millón de personas sobre una población de 50, igual hay que hablar de reforzarlos», desliza.