La medicina ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, lo que ha permitido dar pasos de gigante en el diagnóstico y tratamiento de numerosas enfermedades que durante décadas solo generaban dudas e incertidumbre. En ese contexto de avance constante, el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba continúa sumando reconocimientos a su labor asistencial. En esta ocasión, su servicio de Neurología ha sido distinguido por la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA) con la certificación ESCALEM por su atención a pacientes con esclerosis múltiple. Este reconocimiento acredita el alto nivel de calidad del modelo asistencial que el complejo sanitario cordobés ofrece a las personas afectadas por esta enfermedad, una patología a la que se ha ganado terreno en los últimos años , aunque aún persisten aspectos por conocer y perfeccionar. Con esta certificación, el Reina Sofía se convierte en el segundo centro público de Andalucía en obtener esta distinción y en uno de los diez hospitales de toda España que cuentan con ella. El jefe del servicio de Neurología del Reina Sofía, Fernando Acebrón explica para ABC que «esto es el fruto de un trabajo de muchos años, de muchas especialidades. La clave del éxito es trabajar en equipo con un objetivo claro y un objetivo compartido. Tenemos un flujo de trabajo, un seguimiento y unos protocolos que aplicamos bien, pronto y de una forma muy consensuada. La distinción es poner nombre a lo que llevamos tiempo haciendo y persiguiendo, atender lo mejor posible». Acompañar al paciente a lo largo del proceso es una de las señas de identidad de la unidad que intenta «evitar la fragmentación que existe en la atención sanitaria para que el paciente no pivote por las especialidades, sino que nosotros lo hagamos alrededor. Por eso tenemos la colaboración de las distintas categorías profesionales, para que al paciente se le vea de una forma completamente global », explica Acebrón. La humanización empieza ahí. Situar al paciente en el centro y tratarlo con todas sus necesidades que además «son cambiantes». En la primera consulta, los médicos le ofrecen una guía de acogida para conocer a fondo la enfermedad, con los teléfonos de contacto necesarios para que «no se sienta perdido en este camino que va a ser una enfermedad crónica». Para el doctor Acebrón, acompañar al paciente es «esencial». A su juicio, «toda la relación médico-paciente se fragua desde el primer minuto, queremos que la primera impresión sea de gran calidad». La desinformación es uno de los principales enemigos en las primeras etapas del diagnóstico porque «muchos pacientes llegan con información de hace 20 años y la enfermedad ha avanzado mucho. Una gran parte de esta primera consulta es la de derribar mitos», explica. También se tienen en cuenta las circunstancias sociales que puede llegar a tener un paciente. Por ejemplo, «si es una mujer y tiene deseo de embarazo, nos cambia el manejo de la enfermedad y tenemos que resolver todas las dudas que tenga . También hay pacientes a los que debemos aplicar unos tratamientos concretos o no. Ese trabajo también lo complementan las enfermeras, que tienen un contacto continuo por teléfono», detalla. El jefe de Neurología aclara además que los médicos de atención primaria están «concienciados» con esta patología y «lo que a ntes se diagnosticaba como ansiedad o nerviosismo, ahora saben que pueden ser síntomas de una esclerosis múltiple en casos concretos. Así se deriva de una forma precoz y cuando es un paciente con alta sospecha de esta patología, se cita directamente la unidad de esclerosis múltiple. No dejamos que en ese caso los pacientes pasen por una consulta general porque dilataría el proceso». A partir de ahí, se le realizan todas las pruebas diagnósticas necesarias al paciente para «cubrir todas sus necesidades». Luego es el turno del tratamiento que muchas veces se recibe desde el mismo ingreso, para acortar el mayor tiempo posible. «Lo que antes era un proceso de seis meses o un año hasta aprobar el tratamiento, ahora desde el segundo día tiene el tratamiento para esclerosis puesto en el hospital. Porque si algo sabemos es que cuanto antes se trate, mejor será el pronóstico». En ese proceso multidisciplinar intervienen las distintas especialidades. En cada unidad hay referentes de esta patología, de forma que la oftalmóloga ve siempre a la misma persona. En Inmunología hay dos facultativos dedicados especialmente a esta enfermedad por ejemplo. «Tener un solo interlocutor nos facilita mucho, porque si hay casos complicados podemos debatirlos con esa persona», asegura. El tiempo, otro elemento «esencial». Para el doctor Acebrón, «en Neurología el tiempo es esencial en general porque cuanto antes actuemos más cerebro estamos preservando. Hace 20 años, la esclerosis múltiple necesitaba que los síntomas se diesen muchas veces durante muchos años para poder llegar al diagnóstico. A día de hoy, desde un primer síntoma podemos llegar ya al diagnóstico. Hemos adelantado el diagnóstico 2 o 3 años ». «Hace 20 años muchos pacientes tenían discapacidad. Ahora, si tratamos la enfermedad desde el principio, logramos que no llegue esa discapacidad. Es un cambio de paradigma total. Todo el tiempo que podamos acortar va en beneficio del paciente». apunta el doctor. Durante 2025, la unidad ha realizado 1.570 consultas y mantiene actualmente en tratamiento a 745 pacientes , además de desarrollar un número destacado de ensayos clínicos y estudios observacionales en curso. El perfil habitual de paciente con esclerosis múltiples de una persona entre 20 y 40 años con más frecuencia en mujeres. Hay casos pediátricos y algunos por encima de los 50 60 años, pero no son frecuentes. Los síntomas, según el doctor Acebrón, son «pérdidas visuales, sensitivas, hormigueos en un lado del cuerpo, pérdida de fuerza o una sensación de mareo prolongado, todos son síntomas de alarma». La enfermedad ha atravesado tres etapas. La primera a finales de los años 90 donde solo había dos tratamientos. Si no funcionaban, poco había que hacer porque «eran tratamientos poco eficaces, pero muy seguros ». El doctor Acebrón explica que «con el paso de los años aparecieron fármacos más potentes, pero menos seguros, con riesgo de desarrollar tumores». Ahora, «estamos en una fase de la enfermedad en la que hemos conseguido tener fármacos muy eficaces con un nivel de seguridad bastante aceptable. Hay que tener en cuenta que son pacientes jóvenes la mayoría, con toda la vida por delante y la seguridad del tratamiento también importa. Los fármacos de ahora son algo más seguros, pero todavía nos queda un poco más, que es controlar la enfermedad a todos los pacientes a largo plazo». «Hay un aumento de casos que se explican en gran parte por el diagnóstico precoz, detectamos la enfermedad casi cuando no ha dado síntomas . Por ejemplo, hacemos una resonancia craneal por otro motivo y vemos lesiones típicas de esclerosis. Esa persona en pocos años va a desarrollar la enfermedad, pero la estamos diagnosticando mucho antes lo cual nos permite poner tratamientos», añade. El Reina Sofía también cuenta con ensayos clínicos que permitan llegar a futuros tratamientos. El experto de Neurología asegura que «tenemos un trabajo excepcional con un equipo de ensayos clínicos de prestigio . Muchos de los fármacos importantes de esclerosis múltiple que se han ido aprobando en los últimos años se han hecho aquí. Somos referentes y los que resolvemos las dudas de otros hospitales. El Reina Sofía cuenta también con estudios de observación, cuando un fármaco ya está comercializado se hace un seguimiento con pacientes para ver sus efectos. La esclerosis no tiene cura, «pero se están dando pasos muy importantes en ello, el primero es el diagnóstico precoz y rápido. Eso ha cambiado totalmente la evolución de la enfermedad». Hay pacientes que se diagnostican pronto y su pronóstico es favorable. «Es un grupo de personas que hace unos años no iban a ir bien, y ahora sí están evolucionado bien. El primer paso para avanzar es seguir haciendo un diagnóstico precoz y eficaz», explica el doctor. No existe ninguna fórmula que cubra la enfermedad , que se comporta como una crónica. Como una diabetes o la hipertensión. Los pacientes aprenden a convivir con ella. «Estamos todavía lejos de un fármaco que cure a todo el mundo siempre, con pocos riesgos. Pero en los próximos 4 o 5 años llegarán nuevos tratamientos que van a cubrir necesidades que todavía no lo estaban. Somos optimistas porque además la Neurología es una especialidad con un horizonte esperanzador , no solo en la esclerosis múltiple.