Casa Tala es uno de esos restaurantes que explican la historia de un lugar mejor que cualquier manual. Fundado en 1969 por el matrimonio formado por Francisco Márquez, conocido como «El Tala», y María Andrea Rodríguez , este establecimiento es testigo directo de la historia reciente de Espiel y del Valle del Guadiato. Más de medio siglo después, el proyecto continúa en manos de la familia, con su hijo José Luis Márquez al frente de la cocina y la gestión, acompañado por su esposa, Ruth Litón. Desde sus inicios, Casa Tala ha sido un punto de encuentro para generaciones de vecinos, un lugar ligado a la vida social del municipio y a una forma de entender la restauración basada en el respeto al producto, el trato cercano y la cocina de siempre. Hoy, sin perder ese carácter familiar, el restaurante vive una etapa de madurez en la que tradición y modernidad conviven de forma natural. El restaurante ofrece un ambiente cálido y reconocible, donde cada detalle cuenta una historia. La decoración combina elementos rústicos con toques contemporáneos, dando lugar a un comedor agradable que refleja la esencia de la serranía cordobesa. El espacio transmite cercanía, cuidado y una sensación de «estar como en casas» que acompaña la experiencia gastronómica. La limpieza, la presentación de los platos y la atención al detalle han sido siempre señas de identidad de Casa Tala, un aspecto que sus clientes valoran desde hace décadas y que sigue siendo uno de los pilares del proyecto. La propuesta culinaria de Casa Tala rinde homenaje a los sabores de la tierra, con una carta que combina platos populares con elaboraciones más actuales. Entre sus entrantes destacan clásicos como el lomo ibérico de orza, la ensaladilla, las croquetas de rabo de toro o el revuelto de setas y foie , junto a propuestas más personales como la mazamorra de anacardos con el flamenquín vietnamita de presa ibérica relleno estofado de ternera, col y especias Las ensaladas también tienen un papel destacado, con opciones como la de ahumados, la burrata o la perdiz escabechada. El recetario de Casa Tala mira con especial atención a la dehesa y a los productos del entorno. En su carta aparecen elaboraciones como la carrillera ibérica , el lomo de gamo, el ravioli de rabo de vaca o el crujiente de cochinillo , platos que reflejan el equilibrio entre tradición y técnica contemporánea que define la cocina de José Luis Márquez. La propuesta se completa con pescados y mariscos como la lubina , el rodaballo o el pulpo asado , tratados con respeto y sin excesos, manteniendo siempre el protagonismo del producto. Esta forma de entender la cocina ha llevado a Casa Tala a ser reconocida por la Guía Repsol, que le ha otorgado un Solete de Verano , destacando su «cocina tradicional bien presentada, el cuidado de la vajilla y la generosidad de sus platos, con una mención especial a su steak tartar». No es la primera vez que Casa Tala aparece en el radar gastronómico provincial. En 2020, desde GURMÉ Córdoba ya subrayamos su capacidad para mostrar la cocina serrana «bajo el prisma de la modernidad», consolidando su posición como uno de los restaurantes imprescindibles de la comarca. El capítulo de postres mantiene el mismo nivel de cuidado que el resto de la carta, con propuestas como el cremoso de queso, la torrija de pan brioche o el arroz con leche caramelizado con helado de mango , pensados para cerrar la experiencia con un punto de equilibrio y sencillez. Casa Tala es hoy el reflejo de una evolución bien entendida: un restaurante que ha sabido crecer sin renunciar a su memoria, mantener viva la cocina del Guadiato y proyectarla hacia el futuro desde la autenticidad.