El dolor de espalda es una molestia muy común a medida que pasan los años, y una de las soluciones más habituales suele ser acudir a un masaje para aliviar las molestias. Sin embargo, muchas personas comprueban que, tras unos días de mejoría, el dolor vuelve a aparecer. Pero ¿por qué ocurre esto y qué se puede hacer realmente para evitarlo? Sobre este tema ha hablado Pedro Azañón, fisioterapeuta doctorado que comparte en redes sociales distintos consejos relacionados con su especialidad. En uno de los vídeos más recientes de su cuenta de TikTok, explica por qué los masajes no son una solución definitiva para el dolor y qué recomienda para tratarlo de forma más eficaz. Según explica al inicio del vídeo, es habitual que muchas personas acudan a sesiones de terapia manual con la idea de curar una lesión o patología , pero ahí estaría el primer error. Azañón señala que «la terapia manual no tiene capacidad de curar nada», sino que «su principal función es aliviar temporalmente los síntomas». Este alivio, explica, se produce porque el masaje envía una señal placentera al sistema nervioso, generando sensación de relajación y disminución del dolor en la zona tratada. Sin embargo, el fisioterapeuta advierte de que utilizarlo como tratamiento principal puede llevar a frustración, ya que el origen del problema suele permanecer intacto. «¿Estarías satisfecho si te rompes un hueso y el tratamiento únicamente fuese tomarte un analgésico?», ironiza el experto, que asegura que igual que en ese caso sería necesario evaluar la lesión, inmovilizarla y realizar una rehabilitación posterior, en fisioterapia también resulta imprescindible un enfoque más completo. Por ello, Azañón insiste en que el masaje debe entenderse como un complemento dentro de una estrategia más amplia . «Es una grandísima herramienta para aliviar el dolor», afirma, pero no sustituye al trabajo activo necesario para recuperar la función y evitar recaídas.