El brote de Peste Porcina Africana (PPA) detectado en Barcelona el pasado 28 de noviembre no tuvo su origen en el laboratorio IRTA-Cresa, dependiente de la Generalitat, centro al lado del cual se hallaron los dos primeros jabalíes infectados y que trabaja en investigación con muestra de este virus. Esta coincidencia llevó de inmediato a pensar en una relación directa en forma de fuga accidental, una hipótesis ahora descartada. Así se desprende del resultado de los análisis genéticos complementarios realizados por el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete (LCV), centro nacional de referencia de España, dependiente del Ministerio de Agricultura, que «no mostraron coincidencia genética alguna entre el aislado español (la cepa de Cerdanyola del Vallés) y los virus utilizados en actividades experimentales en el CReSA-IRTA, ni a nivel de marcadores parciales ni a escala de genoma completo». El resultado coincide con la misma conclusión a la que se llegó tras el primer análisis genético, en este caso elaborado por la Generalitat en su Instituto de Biología Evolutiva (IBE). Ambos análisis se hicieron por recomendación de la misión europea mandada sobre el terreno, que pidió un "estudio genético comparativo exhaustivo entre el virus detectado en campo y los virus utilizados en actividades experimentales, con el objetivo de evaluar la posible presencia de la firma genética característica del virus del brote en los materiales experimentales disponibles". En el caso del análisis en el LCV se analizaron 81 muestras procedentes del IRTA-Cresa, "que representaban la totalidad del material relevante" En este escenario, y descartada la fuga del laboratorio, Agricultura se centra en eliminar otras posibles hipótesis. Una es la posible llegada de un animal infectado, algo no convincente en tanto que el foco europeo activo geográficamente más cercano en el momento de la detección correspondía al norte de Italia (región de Piamonte), situado a una distancia de entre 500 y 600 kilómetros, sin que tampoco los grupos genéticos sean coincidentes. De igual modo, la teoría de la introducción deliberada tampoco se sostiene, apunta el informe, "dado que este tipo de eventos suele asociarse, por los datos conocidos hasta ahora, a cepas bien caracterizadas y con comportamiento epidemiológico conocido", lo que no es el caso. Por todo ello, y retornando a la hipótesis que se planteó de inicio, aunque en ese momento de modo preliminar, cobra fuerza la llamada "teoría del bocata", esto es, la llegada del virus a través de un resto de comida infectada transportada por humanos. "Esta vía de introducción constituye el mecanismo más común de dispersión del virus a grandes distancias y está ampliamente documentada en la epidemiología de la enfermedad, habiendo sido responsable de numerosos episodios de introducción transcontinental y a larga distancia tanto en Europa como en otros continentes", se apunta en el informe. "Este escenario resulta coherente con los patrones históricos de dispersión del VPPA y compatible con diversos elementos epidemiológicos observados en el brote detectado en Cataluña", se añade. Entre estas características se apunta la aparición aislada del foco, sin continuidad epidemiológica con zonas previamente afectadas, la ausencia de focos intermedios en países vecinos, la localización del brote en un entorno altamente conectado, con elevada movilidad humana y una densa red de infraestructuras viarias y ferroviarias, y divergencia genética respecto a los linajes dominantes en Europa, incluidos los más próximos del norte de Italia. Estas consideraciones, en ningún caso concluyentes, es lo que lleva al Ministerio de Agricultura, a señalar que es «improcedente, en este momento, efectuar afirmaciones o valoraciones acerca de las probabilidades o posibilidades de uno u otro origen del virus causante del brote».