Bad Bunny brinda con un «Súper Tazón» de orgullo latino
El baile que ofreció Bad Bunny fue inolvidable. Un homenaje al orgullo latino, una oda al poderío boricua, una total celebración del mundo hispanohablante. Se presentó como «El espectáculo de medio tiempo del Súper Tazón». Ni «Bowl» ni historias. Durante trece minutos de actuación imperó el español, muy a pesar de Trump. Y, aunque el mandatario dijese en su reacción que «nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo», calificando el «show» de «terrible», lo cierto es que el mensaje se entendió de forma universal. Mientras las tensiones provocadas por las presiones del ICE crecen y en la web oficial de la Casa Blanca se sigue cancelando nuestro idioma, Benito Antonio Martínez Ocasio no pronunció ni un «good afternoon». Tan sólo utilizó el inglés para lanzar un «God bless America» («Dios bendiga América»), a lo que siguió un «o sea, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador...». Enumeró el puertorriqueño, vestido de Zara, todos los países que componen el continente, lanzando un mensaje de unidad que se coronaba con la frase «The only thing more powerful than hate is love» («Lo único más poderoso que el odio es el amor»). Hasta una pareja se casó en plena actuación. Una boda con la que mostró Benito como un abanderado de la unidad, como un defensor de un pueblo del que se reniega desde el gobierno estadounidense, situado en el centro de la diana en la que se clavó aquel dardo relleno de ritmos caribeños.
Puerto Rico fue el eje central. Hizo el artista un guiño a otros artistas de su tierra, incluyendo canciones como el «Dale don dale» de Don Omar o la «Gasolina» de Daddy Yankee, tema que el propio Trump utilizó hace apenas unas semanas para un vídeo promocional de sus políticas económicas. Una celebración del reguetón en la que también honró «a las mujeres en el mundo entero perreando sin miedo», al ritmo de su éxito «Yo perreo sola». Hubo canciones de discos anteriores, como «Safaera» y «Mónaco», así como del álbum que ha consolidado al puertorriqueño como uno de los más grandes artistas de la música popular actual: «DeBÍ TiRAR MáS FOToS». Demostró Benito en la actuación el principal espíritu de este disco, que es el de rendir homenaje a su tierra y su gente. Un tributo en el que cupieron también críticas, como fue la que representó subiéndose a un poste de la luz, denunciando la crisis energética que sufre Puerto Rico. Así como contó con Ricky Martin, quien interpretó la reivindicativa «LO QUE LE PASÓ A HAWAii», siendo el gran invitado de la noche junto a una folclórica Lady Gaga, que interpretó una versión salsera de «Die with a smile».
La isla natal del artista se instaló en California, situándose una icónica casita puertorriqueña como escenario, en la que bailaban Pedro Pascal, Cardi B o Karol G, y rodeada con personas disfrazadas de árboles, así como de bailarines, músicos y hasta un joven actor que se disfrazó de la versión infantil de Bad Bunny, y al que el artista le regaló el Grammy que ganó hace una semana. «Nunca dejé de creer en mí. Tú también deberías creer en ti», afirmó un artista que hizo historia, invitando a bailar a toda América y a todo el mundo... sin distinción.
