El 45 por ciento de las parejas en México no logra alcanzar su meta de ahorro al final del mes, una situación que complica la planeación financiera en pareja y la toma de decisiones conjuntas, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI).Esta realidad se traduce en una presión financiera constante que impacta tanto la economía del hogar como la relación. El problema se agrava si se considera que 34.6 por ciento de los hogares mexicanos tiene poca o nula capacidad para enfrentar gastos imprevistos, lo que deja a muchas parejas sin margen de maniobra ante emergencias y eleva el estrés financiero dentro del hogar.En este contexto, queda en evidencia que el manejo de las finanzas compartidas debe ir más allá de dividir gastos y requiere acuerdos claros desde el inicio de la convivencia.“El manejo del dinero en pareja no se limita a pagar cuentas. La convivencia implica decisiones económicas compartidas, pero muchas parejas no cuentan con una estructura clara para administrar sus finanzas. Más allá de dividir gastos a la mitad, es importante construir un plan conjunto que considere ingresos y objetivos de ahorro, además de cómo cada miembro aporta al bienestar del hogar”, señaló Ricardo Chavero, CEO y fundador de netWorth.La firma advirtió que en México persisten brechas de ingreso dentro de los hogares, lo que influye en cómo se distribuyen las responsabilidades económicas y puede generar tensiones si no existe una planeación financiera estructurada.En este escenario, alinear prioridades como el ahorro para emergencias, el retiro a largo plazo y las metas patrimoniales se vuelve clave para la estabilidad de las parejas.Además, más del 50 por ciento de los hogares no alcanza un nivel básico de bienestar financiero, según datos de la ENSAFI, lo que refuerza la necesidad de combinar educación financiera con herramientas que promuevan la transparencia, como presupuestos compartidos y acuerdos formales sobre el uso de productos financieros.“Un enfoque equitativo no siempre implica un reparto 50/50 de los ingresos; puede significar aportar proporcionalmente según la capacidad de cada persona, establecer metas comunes y desarrollar una cultura de diálogo financiero que fortalezca tanto la relación como la salud económica del hogar. Estas estrategias ayudan a reducir el estrés financiero y mejoran la toma de decisiones a largo plazo, aspectos esenciales para la estabilidad de las parejas en el México actual”, concluyó el directivo.