Las intensas precipitaciones que han azotado Córdoba en las últimas semanas no solo han traído consigo desbordamientos e inundaciones , sino que también han tenido un impacto notable en el estado emocional de las personas. Según estudios recientes, hasta un 60% de la población experimenta más tristeza, menos energía y un aumento de los cambios de humor en días lluviosos, especialmente si se prolongan durante varios días. Este fenómeno tiene una base científica y está relacionado con la disminución de la luz solar y sus efectos en el cuerpo humano. Clara Anaya , psicóloga en el Hospital Quirónsalud Córdoba, explica que la exposición reducida a la luz natural disminuye la producción de serotonina, el neurotransmisor encargado de regular el estado de ánimo. «Cuando la serotonina baja , nos sentimos más tristes, nos cuesta concentrarnos y aumentan las alteraciones en el apetito». Además, la escasez de luz solar también puede aumentar la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño, lo que provoca mayor somnolencia y falta de energía , alimentando una sensación de fatiga constante . La psicóloga añade que, en estos días lluviosos, muchas personas tienden a quedarse más tiempo en casa, lo que reduce la interacción social. «El contacto social es fundamental para nuestra autoestima y bienestar. Si dejamos de socializar , podemos sentirnos más aislados, lo que aumenta la sensación de soledad y puede derivar en hábitos poco saludables, como el sedentarismo o la mala alimentación», explica. Para contrarrestar estos efectos, Anaya recomienda aprovechar los momentos de luz natural y realizar ejercicio físico , incluso en casa. Actividades como leer, ver una película o practicar algún pasatiempo también ayudan a mantener la mente ocupada y evitar caer en la apatía. Por su parte, Alejandra Muñoz, psicóloga sanitaria y terapeuta corporal, corrobora lo afirmado por Anaya. «Muchos días de lluvia seguidos provocan una creciente frustración y sensación de impotencia ». La experta señaló que nuestro ritmo de vida se ve alterado, ya que muchos planes al aire libre, como paseos o encuentros sociales, se ven cancelados. «Cuando no tenemos actividad o movimiento, el ánimo suele caer. Nos sentimos más pasivos y, en algunos casos, hasta como 'pasotas'», añade. Además, la falta de luz y la inactividad afectan especialmente a aquellos que ya tienen trastornos psicológicos , como la depresión. Según Muñoz, los días de lluvia pueden ser un alivio para algunas personas con problemas de salud mental, ya que les permite quedarse en casa y evitar la presión de salir o socializar. «Pero esto no significa que sea positivo, ya que puede llevar a una inactivación crónica, que se convierte en un obstáculo para la recuperación de su bienestar», detalla. Otro colectivo vulnerable que ha experimentado los efectos del mal tiempo continuado son las personas mayores , que a menudo se ven obligadas a cancelar sus actividades diarias debido a la lluvia. «Al no poder hacer sus recados o actividades cotidianas, se sienten frustradas y aisladas, lo que impacta directamente en su estado emocional», indica Muñoz. Ambas psicólogas coinciden en que, aunque no podemos controlar el clima, mantenerse activo , tanto física como socialmente, es clave para mitigar los efectos de los días lluviosos. «Es fundamental salir, incluso a pesar del mal tiempo, y buscar esos momentos de contacto humano, ya sea virtual o presencial», concluye Anaya.