La DGT analizará 100 tramos de carretera para calcular cuántos vehículos respetan la velocidad
- Un contexto marcado por el deterioro de las autovías
- Cómo medirá la DGT la velocidad
- Un déficit de inversión acumulado
- El impacto de la climatología
- Velocidad y seguridad: dos variables clave
El organismo quiere calcular de forma precisa el porcentaje de conductores que circulan sin superar la velocidad permitida, utilizando un sistema de medición homogéneo y estadísticamente validado, según ha podido saber Confidencial Digital.
El estudio abarcará 70 tramos interurbanos y 30 urbanos, seleccionados y distribuidos por todo el territorio nacional.
En cada uno de ellos se registrará la velocidad real de los vehículos y se elaborará un cuadro con distintos parámetros técnicos que permitirán evaluar el comportamiento del tráfico en condiciones reales.
La iniciativa se pone en marcha en un momento de especial sensibilidad sobre el estado de la red viaria española.
Un contexto marcado por el deterioro de las autovías
Según un reportaje publicado recientemente por El Mundo, hasta 25 reventones de ruedas en una sola noche y cientos en más de una semana es el balance registrado en un tramo de la A-4 a su paso por la provincia de Jaén.
La autovía que conecta Madrid con Sevilla se ha convertido en una ratonera, con grandes baches y socavones que, con lluvia y de noche, apenas se perciben.
Los vídeos difundidos por camioneros en redes sociales venían alertando del riesgo. Pero la situación no se limita a Andalucía.
Los testimonios recogidos por ese mismo diario apuntan que, dos años después de reventar una rueda en la unión de la A-52 con la A-6, en León, el bache que provocó el incidente sigue sin repararse.
Otro conductor relataba un episodio similar en la R-2, entre Madrid y Guadalajara, donde describía “agujeros grandes como paelleras”.
El deterioro del asfalto se ha extendido por distintas comunidades autónomas, alimentado por el desgaste estructural y por fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.
Cómo medirá la DGT la velocidad
En este escenario, la DGT quiere disponer de datos objetivos sobre el cumplimiento de los límites. El análisis consistirá en medir la velocidad de los vehículos durante siete días consecutivos en cada uno de los 100 puntos seleccionados.
Solo se contabilizarán los coches que circulen en condiciones de “flujo libre”, es decir, aquellos que mantengan una distancia mínima respecto al vehículo precedente para evitar distorsiones provocadas por retenciones o tráfico denso.
Posteriormente, se comparará la velocidad registrada con el límite legal establecido en cada vía.
El resultado será el porcentaje de vehículos que no superan el límite permitido, acompañado de indicadores técnicos como la velocidad media, la desviación estándar o el percentil 85, una referencia habitual en ingeniería de tráfico.
No se trata de un sistema sancionador, sino de una herramienta estadística para evaluar el comportamiento real de los conductores.
Un déficit de inversión acumulado
La decisión llega en paralelo a un debate sobre la inversión en mantenimiento.
Según la Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras, serían necesarios 5.000 millones de euros al año para mantener adecuadamente los cerca de 166.000 kilómetros que componen la red española, entre carreteras estatales, autonómicas y provinciales.
En 2017, el gasto medio en conservación por kilómetro fue de 22.489 euros, muy por debajo del nivel de países como Reino Unido, Alemania y Francia.
Aunque en 2024 la cifra ascendió a 36.441 euros —impulsada en parte por fondos europeos— sigue existiendo un desfase acumulado.
La Asociación Española de la Carretera cifró en 2024 el déficit de conservación en 13.491 millones de euros, un 42,3% más que en su estudio anterior. Más de la mitad de la red necesita mejoras, y casi 34.000 kilómetros requieren una reconstrucción urgente en menos de un año.
Las carreteras españolas soportan el 96% del transporte de mercancías y el 84% de los viajeros, y atraviesan su peor situación desde finales de los años ochenta.
El impacto de la climatología
A este déficit histórico de inversión se suma el impacto de una climatología extrema cada vez más frecuente.
El firme de una carretera está diseñado para durar aproximadamente 15 años, pero el paso constante de vehículos pesados y las variaciones bruscas de temperatura aceleran su degradación.
Cuando las grietas se llenan de agua y esta se congela, el pavimento se expande y se fractura, generando baches que crecen con rapidez.
Es un proceso que muchos conductores han observado: los agujeros nacen, crecen y se multiplican en cuestión de meses.
Velocidad y seguridad: dos variables clave
El nuevo análisis forma parte de una estrategia más amplia de la DGT para reforzar el seguimiento de indicadores de seguridad vial.
Además de la velocidad, el organismo trabaja en métricas relacionadas con el uso del cinturón, el casco, el móvil, el alcohol o las drogas al volante.
La idea es ir más allá del simple recuento de accidentes y fallecidos y centrarse en variables previas que influyen directamente en la siniestralidad. Y la velocidad es uno de los factores determinantes.
