NH Collection Maldives Reethi reabre con una imagen renovada
En el atolón de Baa, dentro de una reserva de la biosfera reconocida por la Unesco, el NH Collection Maldives Reethi Resort vuelve a recibir viajeros tras un ambicioso proceso de renovación y reposicionamiento de marca.
Ubicado en la isla de Fonimagoodhoo, el resort presenta una reinterpretación contemporánea de la hospitalidad maldiva, pensada para el viajero actual que busca experiencias auténticas. La transformación abarca 105 villas renovadas, nuevos restaurantes y bares, espacios diseñados para familias, instalaciones infantiles ampliadas y un spa concebido como refugio de calma, todo ello integrado en un entorno natural ajardinado.
Compromiso con el entorno
Desarrollado como un santuario respetuoso con la naturaleza, el complejo pone el foco en la protección activa del ecosistema que lo rodea. Cada detalle ha sido considerado cuidadosamente: desde el uso de materiales de construcción sostenibles hasta la implementación de medidas para reducir los residuos en todas sus operaciones.
A esta filosofía se suma la creación de un jardín en la isla, que suministra hierbas frescas para la cocina y flores naturales para las villas, promoviendo la autosuficiencia y reforzando el vínculo con la flora local.
Villas que miran al océano
Las villas han sido concebidas para resaltar las vistas al mar, con un diseño contemporáneo que integra la naturaleza en cada detalle, incluidas las duchas al aire libre, manteniendo una estética elegante y cuidada.
En el interior predominan ambientes serenos: una paleta de tonos neutros y cálidos contrasta con el azul exterior, mientras materiales naturales como la madera y el bambú refuerzan la conexión con el paisaje.
Las villas de playa, cubiertas con techo de palma y orientadas al atardecer, se sitúan a pocos pasos del arrecife y ofrecen acceso directo a la arena y a aguas de azul intenso. Entre las opciones destaca una modalidad familiar de dos dormitorios con piscina privada, solárium y amplios espacios exteriores.
La Suite Reethi (150 m²) ocupa una zona más apartada de la isla, rodeada por su propio jardín tropical. Desde su terraza, la vista se abre sobre una larga piscina privada y el océano abierto, especialmente impactante al amanecer.
Por su parte, las 30 villas sobre el agua, dispuestas en media luna en el extremo norte, se asoman a un horizonte despejado y transmiten una marcada sensación de tranquilidad. En su interior, el diseño incorpora guiños a la artesanía maldiva con piezas creadas por artesanos del propio resort a partir de materiales reciclados.
Naturaleza, deporte y bienestar
El enclave invita tanto a la aventura como a la desconexión en pareja o en familia. La oferta incluye inmersiones de buceo y apnea, además de deportes acuáticos como navegación en catamarán, jet ski o kayak. A pocos metros de la orilla, el arrecife alberga una intensa vida marina con peces ángel, peces payaso, tiburones de arrecife y tortugas.
A solo 15 minutos se encuentra la célebre bahía de Hanifaru, uno de los grandes santuarios de mantarrayas del planeta, donde también se producen avistamientos estacionales de mantas y tiburones ballena.
Entre las propuestas más especiales figura el crucero al atardecer, con refrescos a bordo y paisajes que acompañan la caída del sol. En tierra, las tardes transcurren junto a la piscina con vistas al océano, mientras los más pequeños disfrutan del kids’ club ampliado, con zonas interiores y exteriores y una piscina familiar con área de sombra.
La propuesta deportiva se completa con instalaciones renovadas y equipamiento de última generación, además de espacios cubiertos que permiten entrenar independientemente del clima. Tras el gimnasio o un partido de vóley, tenis, bádminton o pickleball, el descanso llega en REVIVE Spa & Wellness, donde los tratamientos combinan naturaleza y técnicas terapéuticas avanzadas.
Entre las experiencias destaca Maldivian Delight, que incluye exfoliación de coco, masaje con aceite de coco virgen, sorbete refrescante y un aceite para prolongar el ritual en casa. Para parejas, Couples Ritual propone masaje compartido y baño de leche y coco con vistas al jardín tropical.
La carta de bienestar incorpora además terapias basadas en magnesio, rituales ayurvédicos, armonización de chakras con cristales y terapia térmica del Himalaya. Los faciales de alto rendimiento de Elemis completan la experiencia.
Ocho espacios gastronómicos
La oferta culinaria combina informalidad y sofisticación a través de ocho restaurantes y bares.
Jumla, abierto todo el día, presenta sabores internacionales reinterpretados; Alifaan, asador junto a la playa, apuesta por cortes selectos y mariscos en un entorno rústico; Kaiyo, ubicado sobre el agua con vistas panorámicas de 360, rinde homenaje a la cocina asiática; y Madumaithiri ofrece pizzas, hamburguesas, wraps saludables y ensaladas en clave desenfadada.
Para una experiencia más exclusiva, Caravela dispone de solo seis mesas y acceso mediante reserva previa. Su propuesta se basa en una cocina innovadora acompañada de maridajes seleccionados de la bodega del resort y experiencias personalizadas guiadas por el sumiller.
En un registro más informal, Atardecer combina puestas de sol en tonos rosados con tapas, cócteles, sesiones de DJ y espectáculos de fuego; Splash Bar se centra en almuerzos ligeros y opciones saludables; y Handhuvaru Bar destaca por su selección de ron envejecido junto al mar.
Como parte de “Adrift”, una de las experiencias distintivas del resort, las parejas pueden disfrutar de cenas privadas en un banco de arena, en la playa bajo la luna o en la intimidad de su villa. Este escenario también convierte al establecimiento en un destino muy solicitado para bodas y renovaciones de votos, con dos espacios frente al mar.
El resort se encuentra a 35 minutos en hidroavión desde Malé, o a 20 minutos en vuelo doméstico hasta el aeropuerto de Dharavandhoo, seguido de un traslado de 15 minutos en lancha rápida hasta la isla.
