El 4x4 más esperado de 2026 ya suma 60.000 reservas
La propia Land Rover ha confirmado que el futuro Range Rover Electric acumula ya 60.000 clientes en lista de espera desde que se abrieron los registros en 2023. Hablamos de un SUV XXL que en su versión actual parte de 152.124 euros en España y que, según la marca, será “el Range Rover más silencioso y refinado jamás creado”.
El contexto no es menor: en 2025 el mercado europeo de eléctricos creció un 14 % según ACEA, mientras que el segmento premium apenas superó el 8 %. Y aun así, este 4x4 británico ha generado una expectación inédita. La pregunta no es si será potente o lujoso. La incógnita es qué papel jugará en el mundo del todoterreno puro.
Porque, contra todo pronóstico, el mejor Range Rover para hacer 4x4 en 2026 no será un V8 sobrealimentado ni un diésel de seis cilindros. Será el eléctrico.
Range Rover Electric 2026: hasta 700 CV y arquitectura de 800 V
Desarrollado sobre la plataforma modular MLA (la misma que emplean las versiones gasolina, diésel e híbridas enchufables), el Range Rover Electric fue concebido desde el inicio para integrar un sistema 100 % eléctrico. Eso implica una mejor distribución de pesos y una integración estructural de la batería sin comprometer rigidez torsional.
Las cifras provisionales hablan de una batería de 117 kWh y una potencia conjunta en el entorno de los 700 CV, gracias a una configuración que podría incluir hasta tres motores eléctricos. La autonomía estimada ronda los 480 kilómetros bajo ciclo WLTP, el estándar europeo que mide consumo y emisiones en condiciones homologadas.
Carga ultrarrápida y silencio absoluto
- Arquitectura eléctrica de 800 voltios.
- Potencias de carga superiores a 250 kW.
- Recarga del 10 al 80 % en aproximadamente 20-30 minutos.
- Capacidad de vadeo y altura libre líderes en su clase (datos pendientes de homologación).
La tensión de 800 V no es un detalle técnico menor. Permite reducir intensidades, mejorar eficiencia y, sobre todo, acortar tiempos de recarga. En términos prácticos: parar a tomar un café y recuperar el 80 % de batería. ¿De verdad un mastodonte de más de 2,5 toneladas puede comportarse así? Sobre el papel, sí.
Además, el par instantáneo de los motores eléctricos promete una capacidad de tracción inédita. No hay turbo que cargue, ni convertidor que dude. Solo un empuje inmediato, casi quirúrgico. En una subida pedregosa, ese control milimétrico puede marcar la diferencia entre avanzar o quedarse cruzado con olor a embrague quemado.
Más capaz que nunca fuera del asfalto
Donde e grupo Jaguar Land Rover ha querido poner el foco es en el todoterreno. El sistema Terrain Response, que ya es referencia en la gama, recibirá una evolución específica para la gestión eléctrica. Según la marca, el reparto de par será aún más preciso que en las versiones térmicas.
En pruebas internas realizadas en climas extremos (desde desiertos con más de 50 grados hasta entornos árticos por debajo de -30), el modelo eléctrico ha sido sometido a los mismos estándares que el resto de la familia Range Rover. No es postureo verde. Es ingeniería aplicada al barro.
El rival a batir está claro: el Mercedes Clase G eléctrico (G580 EQ). La electrificación ha demostrado que no está reñida con la capacidad off-road. De hecho, puede superarla. El control independiente de cada eje —e incluso de cada rueda, si se confirma la configuración tri-motor— abre un abanico dinámico imposible en un esquema mecánico tradicional.
Y aquí surge la comparación inevitable. Frente a un V8 que ruge y vibra, el eléctrico avanza en silencio. Solo se oye el crujido de la grava bajo los neumáticos y el leve silbido de la electrónica trabajando. Sensaciones distintas, sí. Pero eficacia potencialmente superior.
Lujo intacto, tecnología renovada
El salto eléctrico no implicará renunciar al ADN de la marca. El interior seguirá ofreciendo materiales nobles, pantallas de gran formato y asistentes avanzados. Es previsible que incorpore las últimas evoluciones en ayudas a la conducción y conectividad, alineadas con los requisitos de seguridad europeos y las exigencias de Euro NCAP.
Además, su lanzamiento traerá consigo una actualización del Range Rover térmico, que adoptará mejoras en diseño y equipamiento inspiradas en el eléctrico. Es una estrategia habitual: el buque insignia tecnológico arrastra al resto de la gama.
¿Cuándo lo veremos? Aunque no hay fecha cerrada, todo apunta a una presentación en la segunda mitad de 2026, con entregas previstas entre finales de ese año y comienzos de 2027.
Sesenta mil reservas antes de enseñar todas las cartas no es casualidad. Es la prueba de que el lujo electrificado ya no es una rareza, sino una aspiración. Y si cumple lo prometido, el Range Rover Electric no solo será el más silencioso. Podría convertirse en el 4x4 más avanzado que haya salido de Solihull.
