No intervendrán humanos ni en la preparación ni en el servicio, serán robots los que hagan el trabajo que las personas acostumbran. Tampoco tendrá horario de cierre, abrirá las 24 horas del día para que todo el que lo desee pueda acudir en cualquier momento. Por su automatización, Pazzi Pizza parece sacado de una distopía futurista, pero este modelo de local ya existe en la capital francesa, donde hasta ahora se han servido más de 100.000 pizzas. Muy pronto abrirá sus puertas en el número 14 de la calle de Gaztambide, una decisión que no ha gustado a los vecinos, que temen «ruido y descontrol». Hace unos meses, cuando se enteraron de la apertura, algunos residentes de la zona abrieron una cuenta en redes sociales para protestar e informar sobre esta cuestión. En ella denuncian que el restaurante, ya de por sí punto de encuentro de múltiples jóvenes durante la noches para salir de fiesta, está a «escasos 400 metros de un tramo de calle saturado por el ocio nocturno y el ruido, extendiendo el impacto». El local abrirá frente a la Casa de las Flores, un edificio de viviendas conocido por haber sido residencia del poeta Pablo Neruda que fue catalogado Zona de Protección Acústica Especial por el Ayuntamiento de Madrid, lo que indigna al vecindario, que considera que debería tenerse en cuenta esta denominación. En una zona habitualmente frecuentada por jóvenes universitarios que acuden a discotecas y locales de ocio nocturno cercanos, temen la apertura de «un negocio extractivo a costa de la salud y el bienestar general», que no tenga horarios o control humano. «No hay mesas, no aplica la normativa de la hostelería nocturna», describen. Aseguran que, lo que se espera tras la apertura, son «olores, residuos, ruido» y «clientes saliendo de copas en busca de comida caliente a las tres de la mañana», además de «repartidores a deshora» y «colas en la acera estrecha». El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, señaló la semana pasada que el Ayuntamiento de Madrid se mantendrá «alerta» ante la apertura de este nuevo local y confirmó que el espacio tiene licencia para su apertura. «Lo que tenemos que hacer es conciliar la necesaria actividad económica con el descanso y el respeto a los derechos de los vecinos. Por tanto, que tengan la tranquilidad los vecinos de que el ayuntamiento va a velar para que se cumplan las condiciones que deben regir esta actividad», afirmó. El formato del local es similar al de las cadenas de comida rápida, pero a ello se suma la automatización de tareas. El robot prensa la masa hecha a mano y esparce los ingredientes para conformar una pizza que luego hornea en unos cinco minutos. Una vez el nombre del pedido aparece en pantalla, significa que el pedido está listo para recoger. De esta forma, como describen en su portal web, los robots dan «pizzas de alta calidad en menos de cinco minutos», operando las 24 horas del día, siete días a la semana, «para satisfacer los antojos en cualquier momento». Así explica su funcionamiento el local a través de sus redes sociales, en las que también anuncia el sorteo de una pizza gratis a la semana durante doce meses para incentivar su apertura. Prometen «calidad de trattoria en formato 'take away'». Para ellos, una forma de negocio rentable. Para los vecinos, una molestia a su habitabilidad. El debate está servido.