"Bem-vindos" a la hospitalidad de Bairro Alto Hotel
Ubicado en la emblemática Plaza
Luís de Camões, en el corazón del Chiado lisboeta, descubrimos Bairro Alto
Hotel (www.bairroaltohotel.com),
un exclusivo hotel boutique que puede presumir de ser uno de los más icónicos de
la capital portuguesa.
Gracias a una importante obra de
rehabilitación y adaptación (realizada por el famoso arquitecto portugués
Eduardo Souto de Moura -premio Pritzker 2011-), así como a una ampliación que
unió el edificio original (de fachada con tonos amarillos ocres) con otros contiguos,
pudo inaugurarse en el 2005 este emblemático cinco estrellas.
Un conjunto arquitectónico pombalino
muy homogéneo en el que sobresale tanto la elegancia exterior de toda la
construcción como un fascinante interior cuya decoración, con una sorprendente
y acertada combinación entre la moderno y lo clásico, corrió a cargo de dos
prestigiosas firmas: Atelier Bastir y The Studio.
Sus ochenta y siete habitaciones
(incluidas veintidós suites), dotadas de todo tipo de detalles (cortinas
automáticas, amenities de primera calidad, servicio de apertura de cama, menú
de almohadas, mobiliario a medida, etc.) son todo un despliegue de hospitalidad
y comodidad al que unir estancias como salas de reuniones y conferencias, una
luminosa recepción, spa y gimnasio o una coqueta pastelería, en la planta baja y
con acceso directo desde el exterior, en la que disfrutar de unas golosas
propuestas, tan típicas el país vecino, junto a un buen café.
¿Y qué mejor lugar para saborearlo
que en la primera planta donde un acogedor espacio (llamado “Mezzanine”), con aires
intimistas, parece invitarnos a ser el perfecto lugar de encuentro para pequeñas
reuniones o para mantener una agradable conversación?
Un hotel que nos regala un curioso y, a la vez, maravilloso contraste posible gracias a su privilegiada ubicación.
Por un lado, el
bullicio, los aires bohemios y la animación de Chiado y Bairro Alto y, por
otro, la tranquilidad y paz que se respira en su interior.
Sus más de veinte años de vida lo han consolidado como una referencia en el lujo, sin ostentación, y en la exclusividad entre los grandes de Lisboa.
Con un estilo
propio y muy marcado, es una oda al buen gusto, a la hospitalidad, al bienestar
y a la distinción.
Lógico que un cinco estrellas con estos atributos forme parte del selecto grupo “The Leading Hotels of the
World”, uno de los más exclusivos del mundo.
En definitiva, una magnífica
opción para el descanso ubicada en una de las zonas más representativas y con
más sabor de Lisboa.
Hay, no puede quedar en el tintero, otro sólido argumento para acercarnos hasta Bairro Alto Hotel: el gastronómico.
Su restaurante BAHR & Terrace, bajo la dirección de su chef
ejecutivo Fábio Pereira, ha sido galardonado con un merecido Sol Repsol.
Situado en la quinta planta, es un escenario es ciertamente único.
Nada más entrar, hay dos importantes
detalles que advertimos a primera vista: las impresionantes panorámicas que nos
regala su terraza exterior sobre el rio Tajo y la espectacular cocina a la
vista (algo siempre destacable) que se despliega frente al comensal.
Con gran amplitud de espacios y
cuidadosamente decorado, todo invita a disfrutar del momento.
Cubertería, vajilla o cristalería de primeras marcas a tono con el lugar donde nos encontramos. Sin duda, el restaurante perfecto para que este joven y talentoso chef nos deleite con su trabajo.
Sobre la base de un producto de
temporada y de altísima calidad, Fábio Pereira (en mi opinión, uno de los más
prometedores cocineros del actual panorama gastronómica portugués) nos propone un
sugerente y, a la vez, sorprendente repertorio de diferentes elaboraciones que
destilan autenticidad y estilo propio.
Teniendo siempre presente la tradicional culinaria portuguesa, su trabajo es una decidida declaración de intenciones, con innegables con toques modernos y novedosos, que expresa su manera de entender la cocina.
Algo atrevida, con una muy marcada personalidad, apostando por proveedores locales y regionales, aunando técnicas modernas y tradicionales, cuidando muchísimo el emplatado y destilando creatividad, se aprecian reconocibles influencias asiáticas y se percibe mucha originalidad.
Una “ementa” que fusiona, a las mil maravillas, Portugal con recuerdos
de otras gastronomías foráneas.
Simplemente mencionar platos como
“Tosta de percebes fumados”, “Choco de Setubal, batata, limão e
coentros”, “Massa cremosa de abóbora, acelgas fumadas e avelã”, “Filetes de
peixe galo com arroz de grelos”, “Creme de couve-flor, limão confitado e
pistácio”, “Lírio dos Açores braseado, nabiças fumadas e cebolinho” o “Bolo
cremoso de chocolate e topinambur” puede ser una buena carta de presentación de
lo que nos espera. Una atrayente propuesta que cuenta como gran aliado una muy buena selección
de vinos, lógicamente en su mayoría portugueses.
Sin duda, uno de esos
restaurantes que los amantes del buen comer en Lisboa deben
conocer.
A la altura de estos majares, se
encuentra la primera comida del día. Un impresionante desayuno a la carta al
que es imposible ponerle un pero. Si me permiten algunas sugerencias, no dejen
de probar el “Croissant de amendôa do Algarve”, los “Ovos Mollet em pão grelhado,
harissa e hortelã” o el “Quenque de limão e mirtilos”. Un sinfín de
posibilidades a la que unir una gran variedad de frutas, zumos, quesos,
ensaladas, tortillas o embutidos.
Debo reconocer que era uno de
esos hoteles lisboetas que siempre quise visitar. La experiencia, créanme,
sobrepasa las expectativas.
Difícil de calificar en pocas palabras, se puede afirmar que Barrio Alto Hotel es lujo, pero no pompa. Es el cuidado por el detalle y el gusto por el arte. Es hospitalidad y un trato cercano muy alejado de la filosofía de los hoteles con muchas habitaciones.
En
definitiva, un hotel pionero en el concepto de hotel boutique cinco estrellas
donde el bienestar se hace presente.
Finalizo estos párrafos con un
último consejo. Suban al Rooftop de la sexta planta (uno de los espacios más
icónicos del hotel) y disfruten de un buen cóctel de autor mientras ven
anochecer con el río Tajo y el puente 25 de abril como testigos y protagonistas
de esta inolvidable postal.
