Iñigo Ruiz de Galarreta jugó el viernes ante el Elche su mejor partido en bastante tiempo. El centrocampista dominó la zona ancha a placer, tanto en labores defensivas como a la hora de construir juego, su gran virtud. Además dio el centro a Sancet en la primera gran oportunidad y participó de forma decisiva en los dos goles. Abrió a
Yuri para que el lateral de Zarautz, otro de los destacados, diera el pase desde la banda izquierda que remató
Guruzeta a las redes en el minuto 64 después de ganar la posición a su marcador y también colgó el balón al área en la jugada del penalti de Bigas sobre
Aymeric Laporte que provocó el penalti que al fin y a la postre sirvió para sumar la tercera victoria consecutiva en la Liga. El donostiarra no falló desde los once metros cuando faltaba un minuto para cumplirse el tiempo reglamentario.
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