China lanza al espacio su misterioso avión Shenlong mientras crece la rivalidad orbital con EE UU
China ha vuelto a poner en órbita su enigmático avión espacial reutilizable, conocido como Shenlong ('Dragón Divino'), en lo que supone su cuarta misión confirmada. El lanzamiento se realizó desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el noroeste del país, a bordo de un cohete Larga Marcha 2F.
Las autoridades chinas han mantenido un férreo hermetismo sobre los objetivos concretos del vuelo: no se ha precisado la duración prevista de la misión, ni el tipo de carga transportada, ni los experimentos que podrían desarrollarse en órbita.
Un programa envuelto en silencio
El gobierno chino ha reiterado que el proyecto persigue avanzar en tecnologías que permitan "métodos de ida y vuelta al espacio más cómodos y asequibles" con fines pacíficos. Sin embargo, la ausencia de imágenes oficiales y de especificaciones técnicas ha obligado a analistas y observadores internacionales a reconstruir el perfil de la aeronave a partir de seguimientos orbitales independientes y datos recogidos por aficionados.
El Shenlong (cuyo nombre en mandarín significa literalmente dragón divino) es descrito por expertos como un vehículo espacial no tripulado y reutilizable, capaz de permanecer largos periodos en órbita antes de regresar a la Tierra de forma autónoma.
Las misiones anteriores han mostrado una notable variabilidad: algunas se prolongaron apenas unos días, mientras que otras superaron los ocho meses en el espacio.
Paralelismos con el X-37B estadounidense
El programa chino suele compararse con el avión espacial militar estadounidense Boeing X-37B, operado por la Fuerza Espacial de los Estados Unidos. Este pequeño transbordador automático ha demostrado capacidad para modificar su órbita, transportar experimentos clasificados y regresar con carga a la superficie terrestre tras estancias prolongadas.
No obstante, existen diferencias relevantes. Durante anteriores vuelos, la aeronave china fue detectada liberando pequeños satélites en órbita y realizando maniobras de aproximación posteriores, despertando especulaciones sobre posibles ensayos de acoplamiento, inspección o incluso recuperación de objetos espaciales.
¿Tecnología civil o capacidad estratégica?
Aunque Pekín insiste en el carácter pacífico del programa, parte de la comunidad de defensa internacional considera que este tipo de plataformas podría tener aplicaciones de doble uso. Entre las hipótesis que circulan figuran pruebas de mantenimiento de satélites, retirada de basura espacial o desarrollo de tecnologías con potencial antisatélite.
La coincidencia temporal con la octava misión del X-37B estadounidense añade un componente geopolítico evidente. La carrera por dominar el entorno orbital ya no se limita al despliegue de satélites, sino que incluye la capacidad de operar vehículos reutilizables capaces de permanecer en el espacio durante meses o incluso años, modificar trayectorias y ejecutar maniobras complejas cerca de otros objetos.
