Las purgas de Xi Jinping han alcanzado a más de cien oficiales y ponen en duda que China pueda invadir Taiwán
Xi Jinping ha llevado su campaña de purgas militares más lejos que ningún líder chino desde Mao Zedong. Un nuevo informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de Washington revela que al menos 36 generales han sido depurados oficialmente desde 2022, mientras que otros 65 oficiales figuran como desaparecidos o potencialmente destituidos. La cifra total supera el centenar y no tiene precedentes en la historia reciente del Ejército Popular de Liberación.
Xi descabezó su propia cúpula militar con la caída de Zhang Youxia, el general de mayor rango del país, en un movimiento que sacudió los cimientos del aparato de defensa chino. El informe detalla que, cuando se contabilizan los puestos purgados más de una vez, el 52 % de las 176 posiciones de máximo liderazgo del Ejército se han visto afectadas.
Consecuencias operativas
La purga no se limita a la cúpula. La destitución de 56 comandantes adjuntos de teatro de operaciones ha reducido en más de un tercio la reserva de oficiales cualificados para asumir el mando de los cinco teatros militares de China. Esto obliga a ascender a mandos con mucha menos experiencia y, crucialmente, sin ninguna vivencia en combate real.
Bonny Lin, coautora del informe, señala que los efectos ya podrían haberse notado: los ejercicios militares chinos en torno a Taiwán tardaron 19 y 12 días en organizarse en 2025, frente a solo cuatro días en 2024. La corrupción en la cúpula militar china ya amenazaba la estrategia de Xi antes de que las purgas alcanzaran esta magnitud.
¿Puede China invadir Taiwán?
El informe concluye que una invasión de Taiwán requiere una coordinación extraordinariamente compleja que los mandos recién ascendidos difícilmente podrían ejecutar a corto plazo. Sin embargo, los autores advierten que operaciones menos ambiciosas, como un bloqueo naval, siguen siendo perfectamente viables.
Existe además un riesgo paradójico: los nuevos generales, temiendo el destino de sus predecesores, podrían evitar trasladar malas noticias a Xi, creando una imagen distorsionada de las capacidades reales del Ejército. Esto haría al líder chino peligrosamente optimista en una crisis futura.
Los analistas advierten, no obstante, que hacia finales de esta década los oficiales recién ascendidos habrán acumulado experiencia con el armamento moderno y habrán consolidado su relación con Xi, lo que podría devolver a Pekín la confianza necesaria para actuar.
