Добавить новость
103news.com
World News in Spanish
Март
2026
1 2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31

Gibraltar: ¿compartiendo prosperidad?

0

Cuando, terminada la Segunda Guerra Mundial, los imperios coloniales tocaron a su fin, los ingleses intentaron preservarlos mediante el mecanismo orwelliano de cambiarles el nombre. Optaron por resignificar el vocablo. Por denominarlos Commonwealth, un hábil intento de enmascarar el tradicional esquema de explotación colonial.

Este esquema generaba cierta prosperidad, al menos para la metrópoli. La colonia aportaba materia prima y mano de obra a precios de saldo que el país colonizador terminaba transformando en productos de alto valor añadido. En prosperidad. Este ha sido tradicionalmente el caso del Peñón de Gibraltar y de su Campo, donde el rol de colonizador correspondía a Gibraltar y el de colonizado, a su entorno español.

Tras el desaguisado que supuso para la colonia la salida de Reino Unido de la UE tras el referéndum del Brexit, contundentemente rechazado por el voto de los llanitos, Londres se propuso mantener aquel esquema. Se apeó del significante Commonwealth, convirtiéndolo en el sugestivo sintagma castellano de «prosperidad compartida».

Por lo que se sabe, a cambio de las cuentas de cristal de una supuesta prosperidad, consiguen que España, mediante un tratado internacional avalado por toda la Unión Europea -cuyo texto se acaba de publicar- renuncie de facto a la recuperación de su integridad territorial y ayude a recomponer aquel desaguisado brexitero, consolidando de camino su presencia colonial en el Peñón.

¿De qué prosperidad se trata? Es de imaginar que se trata de la conseguida por Gibraltar tras el unilateral restablecimiento por España de las comunicaciones con su entorno en 1982. Restablecimiento que llevó al PIB per cápita gibraltareño a alcanzar los 180.000 dólares anuales. El tercero más alto, a la par con Suiza, a nivel mundial. No ocurrió lo mismo con dicho entorno, cuyo PIB per cápita apenas superó los 18.000 dólares.

Estas cifras reflejan perfectamente el funcionamiento del esquema metrópoli-colonia fungiendo Gibraltar como colonizador y su campo como colonizado. ¿Cabe que los condecorados negociadores del guadiánico aprendiz de tratado hayan descubierto un nuevo esquema para el reparto de prosperidad?

Se me ocurren dos posibilidades al respecto: una ex–post y otra ex–ante. La primera consistiría en conseguir un efecto redistributivo de la próspera riqueza, al igual que ocurre con los impuestos. No acabo de ver, sin embargo, como esto se puede aplicar en estas circunstancias. En cuanto a la segunda, quizá convenga considerar cómo genera Gibraltar su prosperidad para valorar una posible y activa participación en dicha generación.

El secreto del referido éxito gibraltareño radica en que han conseguido montar una economía de diseño a base de un manejo inteligente de su baja fiscalidad, con vistas a rentabilizar a su favor la alta fiscalidad imperante en su entorno. Bien es verdad que esto ha generado un alto grado de dependencia de aquel y que, alternativamente, si dicho entorno se arisca, esa dependencia rola hacía Londres, que en más de una ocasión ha tenido que sostener («sustain & support») la economía de su colonia. Hay que reconocer, sin embargo, que actualmente, merced al desarrollo de actividades «off-shore», se ha alcanzado cierto grado de independencia.

Fiscalidad creativa

En los gráficos segundo y tercero de la siguiente página se refleja el mencionado manejo inteligente de la fiscalidad gibraltareña. En el primero de ellos se observa cómo se orienta la fiscalidad para competir con la del entorno español favoreciendo la tradicional actividad matutera llanita. Se establece una carga fiscal cero frente a otra del entorno que va desde un 21% en unos casos hasta al 80% en otros.

En el segundo, se aprecia cómo se fomenta la competitividad en el marco de los referidos productos «off-shore» y «on-line». Las láminas más altas del histograma corresponden a la fiscalidad española, en sintonía con la de los países de interés para Gibraltar. Se observa, en lo relativo al impuesto sobre la renta de las personas físicas, que la fiscalidad gibraltareña es tres veces inferior a la española. En los otros dos capítulos, resulta de dos a cinco veces inferior. La referida fiscalidad se traduce en un PIB estructurado a la manera que se representada en el primer gráfico.

El cincuenta por ciento de aquel corresponde a lo generado por las actividades «off-shore» y «on-line». En lo relativo al contrabando, bien se encargan de esconder las cifras correspondientes. Habría que bucear en los capítulos relativos al «turismo», «comercio minorista» y, en menor medida, en «actividades portuarias» para dar con ellas.

El «método» de la ex colonia

A ojo de buen cubero ilustrado se puede afirmar que representa más de la mitad del conjunto de aquellos capítulos que, a su vez, constituyen del 25 por ciento del PIB. En dicho gráfico estos capítulos han sido consolidados en una cuña bajo el lema de «actividades fiscalmente exentas».

Al igual que en el caso ex-post, tampoco acabo de vislumbrar cómo se puede conseguir, mediante tratado internacional, un reparto de prosperidad según la fórmula ex–ante.

Hay, no obstante, otra manera de conseguirlo que está en manos de España exclusivamente. Se trataría de compartir el método gibraltareño y el acceso a sus mercados. Para ello bastaría con duplicar en la vecina ciudad de La Línea la fiscalidad calpense. Incluso reduciéndola, al objeto de atraer al personal llanito con su acreditado «know–how» en la explotación internacional de zonas de baja fiscalidad.

Cabe argumentar que no resultaría viable que, en un mismo territorio y sin solución de continuidad, convivan una fiscalidad paradisiaca con un purgatorio fiscal como es el caso de España. Pero esto es, precisamente, lo que se espera que ocurra a la entrada en vigor del Tratado que fundirá colonia y su entorno español en un mismo territorio Schengen.

No se nos escapa que esto, a su vez, implica un blanqueo y consolidación de la colonia que se convierte, a los efectos que conviene al Reino Unido, en territorio europeo. A esta cesión hay que añadir las referidas más arriba que afectan a la integridad territorial española y a la cooperación española en la promoción de la economía gibraltareña. Todo ello a cambio del humo envuelto en el truco trilero que es lo de la prosperidad compartida.

Esta falta de equilibrio y proporción entre cesiones y obligaciones de una y otra parte, sine qua non de todo acuerdo internacional que merezca el nombre de tal, bastaría para fundamentar las dudas sobre la validez del tratado negociado. Existen menos dudas en lo que se refiere a su nulidad. En efecto, se trata de un acuerdo que consolida una situación colonial, lo determinaría tal nulidad a tenor de lo establecido en la Convención de la ONU sobre la materia.

Otro tanto ocurriría, y en base a lo mismo, con el Tratado de Utrecht título justificativo de la presencia británica en Gibraltar o en parte de Gibraltar. De esto se derivaría que, aquel título, ahora sería la cruda ocupación y la huella de la bota militar británica, en agresión latente –y no tan latente– del solar patrio. Ante tal agresión parece no tener sentido mantener una relación de amistad, cooperación acrisolada y menos de alianza con el agresor.

Por todo ello, lo urgente no parece ser conseguir un tratado de estas características. Lo prioritario sería recomponer la situación negociando uno nuevo que supla el papel legitimador de Utrecht. Lograr, a tal fin, que la UE, en lugar de asumir la presencia colonial en lo que es ahora su territorio, utilice sus poderosas bazas para poner fin a aquella presencia siguiendo los cauces establecidos por las correspondientes resoluciones de las Naciones Unidas.

Finalmente, no se equivoca Albares cuando califica de histórico el tratado negociado por su equipo. Efectivamente, se trata de un acontecimiento histórico, pero no por las razones enaltecedores de las que el ministro presume. Lo es porque implica una renuncia de facto y verdaderamente histórica a la reintegración de la unidad territorial española. Tampoco supone un «derribo del último muro» entre europeos. Vuelve a errar el ministro. «Su» tratado consigue levantar un muro aún mayor a las posibilidades de aquella reintegración.

Erik Martel. Embajador. Fue delegado especial de Exteriores en el Campo de Gibraltar ( 1979-1984)







Губернаторы России





Губернаторы России

103news.net – это самые свежие новости из регионов и со всего мира в прямом эфире 24 часа в сутки 7 дней в неделю на всех языках мира без цензуры и предвзятости редактора. Не новости делают нас, а мы – делаем новости. Наши новости опубликованы живыми людьми в формате онлайн. Вы всегда можете добавить свои новости сиюминутно – здесь и прочитать их тут же и – сейчас в России, в Украине и в мире по темам в режиме 24/7 ежесекундно. А теперь ещё - регионы, Крым, Москва и Россия.

Moscow.media


103news.comмеждународная интерактивная информационная сеть (ежеминутные новости с ежедневным интелектуальным архивом). Только у нас — все главные новости дня без политической цензуры. "103 Новости" — абсолютно все точки зрения, трезвая аналитика, цивилизованные споры и обсуждения без взаимных обвинений и оскорблений. Помните, что не у всех точка зрения совпадает с Вашей. Уважайте мнение других, даже если Вы отстаиваете свой взгляд и свою позицию.

Мы не навязываем Вам своё видение, мы даём Вам объективный срез событий дня без цензуры и без купюр. Новости, какие они есть — онлайн (с поминутным архивом по всем городам и регионам России, Украины, Белоруссии и Абхазии).

103news.com — живые новости в прямом эфире!

В любую минуту Вы можете добавить свою новость мгновенно — здесь.

Музыкальные новости




Спорт в России и мире



Новости Крыма на Sevpoisk.ru




Частные объявления в Вашем городе, в Вашем регионе и в России