Una película y hasta una estatua en su honor: este perro se convirtió en todo un símbolo en Japón y sigue atrayendo turistas
El largometraje “Siempre a tu lado, Hachiko” popularizó la historia de este animal que esperó a su dueño cada día incluso después de su muerte
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En España, tenemos a Canelo. Este perro gaditano esperó 12 años en la puerta del Hospital Universitario Puerta del Mar (Cádiz), donde su dueño había sido ingresado por una enfermedad renal, hasta que murió atropellado. El animal, que durante todo ese tiempo vivió en la calle gracias a la ayuda de los vecinos, murió sin volver a ver al hombre que lo había cuidado.
Canelo consiguió su placa y Cádiz le puso su nombre a una calle para no olvidarlo, paralela al hospital en el que pasó sus últimos días esperando. Los amantes de estos animales domésticos seguro que rápidamente pueden relacionar esta historia con la de Hachiko, el perro más famoso de todo Japón.
Este japonés de raza akita acabó en las manos de Hidesaburō Ueno, profesor de la Universidad de Tokio, y la relación entre animal y humano empezó a popularizarse en Japón en 1987, con la película Hachikō Monogatari dirigida por Seijiro Koyama. La historia del perro llegó al resto del mundo en 2009, con el estreno de la adaptación estadounidense Siempre a tu lado, Hachiko, protagonizada por el actor Richard Gere.
¿Qué le pasó a Hachiko?
Hachikō nació en una granja cerca de la ciudad de Ōdate, en torno al 1923. Un año más tarde, el profesor Hidesaburō Ueno decidió adoptarlo. Pronto empezaron a entablar una entrañable relación: cada día, el perro acompañaba al dueño a la estación de tren de Shibuya para despedirse cuando este iba al trabajo y, al final de la jornada, volvía a la estación para recibirlo.
Esto se convirtió en rutina para ambos hasta que el 21 de mayo de 1925, el profesor Ueno sufrió una hemorragia cerebral mientras daba clase en la universidad y falleció de forma repentina. Hachiko demostró la fidelidad de los perros, pues continuó yendo a la estación todos los días durante casi 10 años, esperando el regreso de su dueño.
Los vecinos de Shibuya conocían perfectamente al animal de verlo merodeando por la estación, esperando sin descanso volver a reencontrarse con su dueño. Tanta fue la admiración de la ciudad, que el ayuntamiento decidió poner una estatua de bronce con la forma de Hachiko cerca de la estación.
Esta se inauguró en abril de 1934, cuando el perro todavía estaba vivo. Hachiko falleció el 8 de marzo del año siguiente, y hoy su estatua sigue atrayendo a miles de turistas que hacen largas colas para hacerse una foto frente al homenaje a uno de los perros más famosos del mundo.
