Estudios advierten que factores socioculturales profundizan brechas de género en educación y empleo de mujeres en Chile
Chile ha logrado avances significativos en el acceso de las mujeres a la educación y en el aumento de sus años promedio de escolaridad. Sin embargo, una nueva serie de investigaciones académicas advierten que las brechas de género en el sistema educativo persisten, se manifiestan desde edades tempranas y se profundizan a lo largo del tiempo, condicionando tanto las trayectorias académicas como las oportunidades laborales de las mujeres.
Los estudios desarrollados durante la última década muestran que estas desigualdades no se explican por diferencias biológicas ni individuales, sino por factores socioculturales profundamente arraigados. Entre ellos destacan los estereotipos de género, las expectativas de docentes y familias, y prácticas escolares que reproducen desigualdades, particularmente en el aprendizaje de las matemáticas y en la participación femenina en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).
De acuerdo con los datos analizados, las brechas de género en rendimiento académico varían entre países y se relacionan estrechamente con el nivel de igualdad de género de las sociedades, sus normas culturales y la estructura de los sistemas educativos. En ese contexto, Chile presenta uno de los escenarios más críticos: en la evaluación PISA 2022, las estudiantes obtuvieron en promedio 10 puntos menos que los hombres en matemáticas, lo que equivale a casi un año menos de aprendizaje. Esta diferencia posiciona al país como el que registra la mayor brecha de género en matemáticas en América Latina y el Caribe, y el tercero a nivel mundial entre los sistemas evaluados.
La investigadora del CIAE y profesora titular del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala, subrayó la urgencia de implementar acciones concretas para revertir estas desigualdades.
“Es fundamental reflexionar con niños y niñas sobre los prejuicios, porque sabemos que muchas veces estos se originan en el hogar. Además, debemos preocuparnos de que los recursos educativos no reproduzcan sesgos de género”, advirtió.
La académica del Instituto de Ciencias Sociales (ICSo) de la Universidad de O’Higgins e investigadora del CIAE, Catalina Canals
Por su parte, la académica del Instituto de Ciencias Sociales (ICSo) de la Universidad de O’Higgins e investigadora del CIAE, Catalina Canals, enfatizó que cerrar estas brechas no solo es relevante en términos de justicia social, sino también para evitar que el país desperdicie talento. Según explicó, las desigualdades de género perjudican al conjunto de la sociedad, mientras que la equidad genera efectos positivos para un crecimiento económico más inclusivo y sostenible.
“El efecto de la educación en el mercado laboral no tiene que ver únicamente con el área de estudio, sino también con el tipo de cargos a los que las mujeres podemos aspirar. El hecho de que los hombres postulen en mayor medida a carreras más selectivas repercute en que ellas tengan menos acceso a posiciones de liderazgo y a espacios de toma de decisiones”, señaló.
La pandemia de COVID-19 profundizó aún más esta situación. La evidencia muestra que las estudiantes chilenas sufrieron pérdidas de aprendizaje significativamente mayores que sus pares hombres, ampliándose la brecha de género en matemáticas por tercer año consecutivo en las evaluaciones nacionales. Chile fue, además, el único país de América Latina y el Caribe donde estas brechas se duplicaron tras la pandemia, especialmente en contextos socioeconómicos altos.
Asimismo, las investigaciones evidencian diferencias en las experiencias cotidianas dentro del aula. Los estereotipos asociados a las matemáticas influyen negativamente en la autopercepción de las niñas y en las expectativas docentes. Estudios realizados en el país indican que los profesores de matemáticas interactúan menos con las estudiantes, mientras que aquellas niñas que tienen profesoras mujeres muestran mejores resultados en esta asignatura.
Estas normas de género también inciden en las decisiones educativas. Incluso entre estudiantes de alto rendimiento, las mujeres tienden a evitar electivos y carreras tradicionalmente masculinizadas. En la enseñanza media, se observa una menor elección de cursos vinculados a matemáticas, mientras que en la educación superior las mujeres postulan con menor frecuencia a carreras altamente selectivas en áreas STEM, pese a contar con desempeños académicos similares a los de los hombres.
De Izquierda a Derecha: Amapola Varas (Asesora de Género del Ministerio de Educación), Carla Ljubetic (Directora Ejecutiva de Fundación Valientes) y Cristina Vio (Directora Ejecutiva de Comunidad Mujer).
Ante este diagnóstico, organizaciones de la sociedad civil manifestaron su preocupación. La directora ejecutiva de Fundación Valientes, Carla Ljubetic, quien además participó en la Comisión Técnica por una Educación sin Brechas de Género en 2025, llamó a profundizar este tipo de instancias de trabajo colaborativo.
“Es clave fortalecer la articulación entre la academia, la sociedad civil, el Estado y también el mundo privado. La Comisión fue una experiencia relevante como piloto de esa articulación”, sostuvo.
Finalmente, entre las propuestas planteadas por las investigadoras se incluye fortalecer la formación docente con enfoque de género, promover modelos de roles diversos, equilibrar las interacciones en el aula, comunicar altas expectativas para niñas y niños por igual, y garantizar una preparación temprana y equitativa en áreas STEM.
