Las estadística coinciden: quien tiene que temer es el Celta, no el Real Madrid
En mayo de 2014, cuando el Celta ganó 2-0 al Real Madrid en Balaídos, Cristiano Ronaldo llevaba seis temporadas en el club. Gareth Bale llegó ese curso. Isco tenía 22 años. El mundo era otro y Balaídos también, aunque el césped, las gradas y la ría al fondo siguen siendo los mismos doce años después.
Esta noche el Real Madrid regresa a Vigo para el Celta - Real Madrid. Son once las visitas que han llegado desde aquella tarde de mayo y las once se han ido con el mismo resultado: el Real Madrid ganó diez y empató una. El Celta no ha vuelto a ganar en Liga en ese estadio al Real Madrid en más de una década.
Lo que hace peculiar este viernes es que el Celta ya sabe que puede hacerlo fuera. El 14 de diciembre, en el Bernabéu, Williot Swedberg marcó dos goles y el equipo de Claudio Giráldez se fue con los tres puntos bajo el brazo. Fue el primer triunfo del Celta en el estadio blanco desde 2006. Ganar fuera es más difícil que ganar en casa, dice la lógica futbolística. La lógica lleva doce años sin funcionar en Balaídos para los locales cuando llega el Madrid.
Lo que falta en la lista de Arbeloa
Álvaro Arbeloa tiene un problema de nombres. Mbappé, lesionado. Rodrygo, lesionado. Bellingham, lesionado. Ceballos, lesionado. Militao, lesionado. Alaba, lesionado. Más Carreras, Huijsen y Mastantuono, sancionados. Son nueve los jugadores que no harán el viaje a Vigo. El técnico lo puso en perspectiva el jueves con la precisión que su plantilla quizás necesitaba escuchar: "Estamos a cuatro puntos, no a dieciocho. Esto es el Real Madrid. Mientras podamos luchar matemáticamente, lo haremos, y si llegara un momento en que ya no pudiéramos hacerlo, seguiríamos luchando."
El Barcelona tiene 64 puntos. El Madrid, 60. Cuatro de diferencia que se transforman en abismo si los blancos no suman en Vigo y el Barcelona gana el sábado. El miércoles llega el Manchester City al Bernabéu en la ida de los octavos de Champions, lo que convierte este partido en el inicio de la semana más exigente que le queda a Arbeloa en lo que va de temporada.
El equipo que no para
El Celta llega a este partido con seis victorias en sus últimos siete partidos en Balaídos. El único tropiezo fue ante Osasuna. Desde entonces, el equipo ha ganado a rivales de distintas exigencias con una consistencia que no tenía en la primera parte de la temporada, cuando era uno de los peores locales de la categoría.
Claudio Giráldez podría convertirse esta noche en el cuarto entrenador del Celta que gana dos partidos seguidos al Real Madrid en la historia de LaLiga. Los tres anteriores fueron Baltasar Albéniz en 1943, Ricardo Zamora en 1948 y Víctor Fernández en 1999.
La herramienta que queda
Con Mbappé en la enfermería, el peso del ataque recae sobre Vinicius. El brasileño lleva cuatro goles y dos asistencias en sus últimos nueve encuentros contra el Celta en Liga, y en tres de las últimas visitas del Madrid a Vigo el extremo vio puerta. Es el argumento más sólido con el que cuenta Arbeloa para esta noche, junto a Valverde, Camavinga y Tchouaméni en el centro del campo, y Rüdiger con Asencio en la defensa central.
Gonzalo García, el canterano, acompañará a Vinicius en el ataque. Y en el lateral izquierdo, Ferland Mendy, con un minuto en LaLiga en toda la temporada a sus espaldas.
El número que resiste
Doce años sin perder en Balaídos en Liga son diez victorias y un empate en once visitas. El último en marcar allí para el Celta en un partido que terminó en victoria local fue Iago Aspas, que llevaba entonces su segunda temporada en el club tras volver del Liverpool y aún no sabía que acabaría siendo el símbolo de los siguientes diez años del equipo.
