La investigación abierta por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sobre el presunto desvío de fondos desde Plus Ultra a una cuenta suiza –más de medio millón de dólares– vuelve a poner en la diana a una compañía cuyo rescate por parte del Gobierno de Pedro Sánchez estuvo rodeado de sombras y sospechas desde el primer momento, por la escasa entidad de la aerolínea y por su relación con la maquinaria chavista. A través de su oficina contra el blanqueo de capitales, el Departamento del Tesoro de EE.UU. no entra a valorar el rescate que dio oxígeno y músculo financiero a Plus Ultra, un cheque de 53 millones de euros extendido por el Ejecutivo español a través de la SEPI, sino su papel en la red de lavado de dinero que, procedente de Venezuela, dirigía Álex Saab, testaferro de Nicolás Maduro. Ya es coincidencia que la aerolínea del régimen bolivariano sea investigada por la Audiencia Nacional y por la Red de Control de Delitos Financieros de Washington, y no precisamente por su plan de vuelo.