La importancia del sueño como pilar de la salud física y mental es mayúscula. Los músculos se regeneran, el cerebro descansa y contribuye al bienestar emocional. Por ello, con motivo del Día Mundial del Sueño, la Dra. Patricia Rodríguez‑Rubio, especialista de la Unidad Neurofisiología del Hospital Vithas Sevilla , advierte de señales de alarma claras: »el principal síntoma es no sentirse descansado cuando nos levantamos por la mañana», y recuerda que los problemas de sueño también se manifiestan durante el día con cansancio, falta de atención e impacto en la vida laboral y social. Una manera de analizar la patología del sueño es la prueba de la polisomnografía . Esta misma puede realizarse en siesta o, más habitualmente, durante una noche completa. En ella, se monitorizan de manera simultánea la actividad cerebral, los movimientos oculares, la actividad muscular y la actividad cardiorrespiratoria, los movimientos respiratorios torácicos y abdominales, la saturación de oxígeno y la frecuencia cardiaca. Para realizar esta prueba se colocan electrodos en la cabeza y sensores en el cuerpo , buscando que el paciente esté cómodo y pueda cambiar de postura con normalidad, pues la posición corporal es un parámetro relevante durante el registro. La Dra. Rodríguez Rubio destaca que «no es un proceso invasivo, todos los cables van pegados sobre la piel y es completamente indoloro». En Vithas Sevilla, el equipamiento para esta prueba se instala en una habitación individual y, durante la noche, el paciente está acompañado por personal técnico para atender cualquier necesidad, favoreciendo un entorno lo más parecido posible a su descanso habitual «pudiendo traer su almohada si lo desea». La duración estándar busca unas ocho horas de registro , con adaptación a cada caso. Según la doctora, el estudio nocturno es el más completo , ya que « las siestas no siempre alcanzan todas las fases y los registros domiciliarios suelen centrarse en lo cardiorrespiratorio». En el caso de los menores, la indicación suele venir de pediatría y otorrinolaringología. La Dra. Rodríguez-Rubio destaca que, «el registro puede ampliarse en niños pequeños para capturar mejor el sueño, y en el caso de menores de edad se permite el acompañamiento de uno de los padres durante la noche ». Al igual que en adultos, se colocan sensores y electrodos con el objetivo de minimizar molestias y permitir movimientos naturales durante el sueño. La patología respiratoria es una de las más frecuentes en las unidades del sueño tanto en adultos como en niños , especialmente las apneas del sueño y los cuadros obstructivos. En población infantil, la sospecha se refuerza «cuando los otorrinos detectan hipertrofia amigdalar y adenoidea y se necesita confirmar obstrucción respiratoria nocturna mediante un estudio». También se llevan a cabo estudios del sueño por trastornos de conducta en relación con TDAH o trastorno del espectro autista, «en algunos casos la actividad cerebral de los menores es claramente patológica y un sueño fragmentado o no reparador puede agravar síntomas », recuerda la especialista.