Gemma Cuervo, una incansable del teatro
La actriz Gemma Cuervo, que ha muerto este sábado en Madrid a los 91 años, fue ante todo una incansable trabajadora de las artes escénicas, con una trayectoria de más de 65 años sobre los escenarios, tanto en teatros como en programas y series de televisión, con los que llegó durante décadas a los hogares españoles. Interpretando clásicos universales o personajes televisivos que le dieron gran popularidad, su rostro se hizo conocido en la década de los 60 al formar parte del elenco de espacios dramáticos de la televisión pública, como "Estudio 1" o "Gran Teatro", junto a actrices de la talla de Concha Velasco, Lola Herrera o Rosa María Sarda.
En esa época brilló por sus papeles en obras como "Las Brujas de Salem", de Arthur Miller, "La importancia de llamarse Ernesto", de Oscar Wilde, "El castillo", de Kafka, o "La vida en un hilo", de Edgard Neville, que interpretaría junto a su marido Fernando Guillén. Cuervo también destacó en la faceta empresarial tras fundar junto a Fernando Guillén su propia compañía de teatro en 1969, un tiempo en el que el mundo teatral tenía que enfrentarse a la censura de la época.
Su primera obra con su compañía fue "El malentendido", de Albert Camus, dirigida por Adolfo Marsillach, a la que siguieron obras de Jean-Paul Sartre, William Shakespeare o Edward Albee, con la que hicieron giras con Fernando Guillén por España y el extranjero. Fernando Guillén y Gemma Cuervo, que eran apodados cariñosamente por sus compañeros de profesión como "los Richard Burton y Liz Taylor españoles", tuvieron tres hijos, de los que Fernando Guillén Cuervo y Cayetana Guillen Cuervo siguieron su carrera artística.
Su larga trayectoria como intérprete en los escenarios, su amor al teatro, su figura pionera y su carácter emprendedor fueron premiados por la Sociedad General de Autores (SGAE) en 2021 al concederle el Premio Max de Honor de ese año. Al serle concedido el premio, Gemma Cuervo recordaba que había “trabajado muchísimo" durante toda su vida; "por suerte, con papeles de gran calidad. Si hacía falta trabajar noche y día, lo hacía. Y sin olvidarme jamás de mis tres hijos y mi marido, pero mi trabajo era muy importante para mí. Es un placer sin límites trabajar en el teatro”.
A lo largo de su larga carrera interpretó más de un centenar de obras de teatro, una treintena de series de televisión y más de 60 películas. “Ha sido una bendición trabajar con los mejores actores de una generación, sobre todo porque no había que tirar de ellos, sabían lo que hacían”, declaró también Gemma Cuervo, que confesó que casi nunca se había atrevido a rechazar un papel al considerar “una bendición del cielo" que se acordaran de ella.
Entre las muchas obras teatrales en las que destacó figuran “Los siete infantes de Lara” y ”El castigo sin venganza”, de Lope de Vega, “Águila de blasón”, de Valle-Inclán”, “Bodas de sangre”, de Federico García Lorca, o “La Celestina”, de Fernando de Rojas, si bien no quería destacar ningún personaje concreto a los que dio vida: “Todos los trabajos que he hecho los he amado profundamente”, aseguraba.
Sin embargo, fue en la televisión donde alcanzó su mayor popularidad y cosechó un gran éxito con el personaje de Vicenta en "Aquí no hay quien viva", una serie que la proyectó ante nuevas generaciones de espectadores y de la que guardaba muy buenos recuerdos.
Satisfecha con su trayectoria y sin arrepentirse de nada, en los últimos años se dedicó a “vivir tranquila y a disfrutar de la vida” dando “felicidad a los demás" y recibiendo el cariño de su familia y de sus compañeros; "Qué más puedo pedir!", decía.
