La pretensión de terminar la carrera en Shanghai como primer paso para establecer unas bases de desarrollo saltó por los aires. En Aston Martin la debacle es considerable. Fernando Alonso se retiró por segunda carrera consecutiva. Fueron 37 vueltas en Melbourne, después de haber entrado en el taller en la 14 ya con problemas, y se repitió la historia en China : 33 giros y el Aston Martin número 14 al box. De nuevo el motor Honda causó el desastre en Aston Martin. Solo ha transcurrido una semana desde la inauguración en Australia y no se esperaba que algo cambiase. La unidad de potencia sigue lastrando al coche verde con sus vibraciones. «Me retiré porque las vibraciones del motor eran excesivas y diferentes -explicó el asturiano en Dazn-. A partir de la vuelta 20 no sentía las manos y los pies, y una vez que íbamos una vuelta detrás más el coche de seguridad, pues continuar no tenía sentido para seguir perdiendo sensibilidad en las manos y los pies». El mensaje es tremendo. Como indicó Newey en Albert Park, el coche puede suponer un riesgo para la salud de los pilotos. «Las vibraciones siempre están ahí. Puedes rodar, pero al dar más vueltas, en media hora o 40 minutos, pues tienes alguna pérdida de sensibilidad y es lo que nos pasa», dijo Alonso. Alonso protagonizó otra gran salida, del puesto 19 a la zona de puntos. Pero de poco le sirvió. Pronto regresó al sitio que al que parece condenado este año: el pozo. «Como dije en Australia, en las salidas todos tenemos la misma batería, cargados y el coche sale bien. Son de instinto y no el campeonato del mundo de pilas que tenemos ahora mismo. Entonces, pues es lo más divertido». El asturiano no tiene muchas esperanzas de progresión a corto plazo. «Pregunta al equipo. Mis planes están claros hasta Japón: volver a casa, descansar, entrenar fuerte y preparar la carrera de forma correcta. Ojalá en Honda hagan deberes y podamos ver algún progreso de cara a la carrera», comentó.