Científicos alemanes descubren una señal que los volcanes envían antes de entrar en erupción
El sistema detectó correctamente el 92% de las 24 erupciones registradas entre 2014 y 2023 en el volcán Piton de la Fournaise
El espectacular sendero alrededor de un cráter volcánico con una cascada de colores escondida en el corazón de la isla de La Palma
Predecir con precisión cuándo va a entrar en erupción un volcán sigue siendo uno de los grandes retos de la vulcanología. Aunque los científicos conocen algunos indicios previos como por ejemplo cambios en la actividad sísmica, deformaciones del terreno o variaciones en los gases volcánicos, anticipar con exactitud el momento de una erupción sigue siendo extremadamente difícil. Ahora, un nuevo estudio podría cambiar esta situación al identificar una señal muy temprana que los volcanes emiten antes del caos.
La investigación, publicada en la revista científica Nature Communications, ha sido desarrollada por investigadores del Centro Alemán de Investigación en Geociencias (GFZ) en colaboración con el Instituto de Física del Globo de París (IPGP). El equipo ha desarrollado un método de detección llamado “Jerk”, capaz de identificar movimientos extremadamente sutiles del suelo que ocurren antes de una erupción volcánica.
El método Jerk puede predecir antes las erupciones
El sistema funciona con un único sismómetro de banda ancha y detecta señales de muy baja frecuencia que se producen cuando el magma comienza a abrirse paso bajo la superficie. Estos movimientos del terreno, prácticamente imperceptibles, aparecen como transiciones breves en la aceleración y la inclinación del suelo.
Los científicos creen que estas señales se originan cuando las rocas del interior de la Tierra comienzan a romperse debido a la presión del magma. Este proceso ocurre justo antes de que el material fundido ascienda hacia la superficie. Por eso, detectar estas señales podría ser una alerta temprana de erupciones.
El método ha sido probado durante más de una década en el volcán Piton de la Fournaise, uno de los volcanes más activos del mundo, situado en la isla de La Reunión en el océano Índico. Desde 2014, el sistema se ha utilizado como parte del observatorio volcanológico gestionado por el IPGP.
Durante ese periodo, el sistema detectó correctamente el 92% de las 24 erupciones registradas entre 2014 y 2023. Las alertas se produjeron desde unos pocos minutos hasta ocho horas y media antes de que el magma alcanzara la superficie, lo que supone un margen de tiempo valioso para activar protocolos de emergencia.
La primera prueba real del sistema llegó el 20 de junio de 2014. Ese día, el método envió una alerta automática una hora y dos minutos antes de que comenzara una erupción. Desde entonces, el sistema ha funcionado de forma continua, analizando datos en tiempo real.
El investigador Philippe Jousset, del GFZ, destacó la importancia de haber probado el sistema durante tanto tiempo en condiciones reales. Según explicó, “la gran originalidad de este trabajo es que el método Jerk fue probado y validado en tiempo real de forma automática durante más de diez años, y no únicamente mediante análisis posteriores de los datos”.
Falsas alarmas justificadas
Durante estos años, el sistema también generó algunas falsas alarmas, aproximadamente el 14% de los casos. Sin embargo, los científicos comprobaron que incluso esas alertas falsas correspondían a movimientos reales de magma bajo la superficie, aunque finalmente no se produjera una erupción. Según Jousset, “además de su eficacia para detectar erupciones, la herramienta resulta ser un detector perfecto e inequívoco de intrusiones magmáticas”.
bLos investigadores consideran que el método podría convertirse en una herramienta especialmente útil para volcanes poco monitorizados, ya que requiere muy pocos instrumentos. También planean probar el sistema en otros volcanes activos, como el Monte Etna, uno de los más vigilados de Europa.
Si el método demuestra ser igual de eficaz en otros lugares, podría mejorar significativamente los sistemas de alerta volcánica en todo el mundo y ayudar a proteger a las poblaciones que viven cerca de volcanes activos.
