Un perro desentierra una botella y reabre un crimen de hace 150 años
Un perro llamado Stanley ha sacado a la luz en Clyst Honiton, en el condado de Devon (Reino Unido), un frasco de cristal azul de época victoriana con la inscripción “Not to be taken” (“no ingerir”), que su propietario vincula a un caso de envenenamiento ocurrido en 1865 en la misma localidad.
El hallazgo se produjo después de que el animal pasara cerca de un año escarbando en el mismo punto del jardín. Su dueño, Paul Phillips, pensó en un primer momento que se trataba de una tubería, pero al remover la tierra descubrió una botella en buen estado, típica del siglo XIX y utilizada para guardar sustancias tóxicas. Tras sacarla, el perro dejó de cavar en la zona.
Un hallazgo sin confirmar
Tras investigar el origen del objeto, lo relacionó con el caso de Mary Ann Ashford, condenada por envenenar a su marido en 1865. Según los relatos históricos, la mujer adulteró el té de su esposo para quedarse con su herencia e iniciar una relación con otro hombre.
El propietario sostiene que la mujer vivía a escasa distancia de su vivienda y considera que el frasco podría estar vinculado a aquel crimen. No obstante, se trata de una hipótesis que no ha sido confirmada por expertos.
Según los datos históricos, Mary Ann Ashford fue ejecutada en 1866 ante miles de personas en Exeter tras ser declarada culpable de envenenamiento con arsénico. La ejecución generó una gran repercusión en la época y contribuyó al rechazo de este tipo de castigos públicos.
En cuanto al hallazgo, no existe ninguna prueba que relacione directamente la botella con el crimen. Aun así, el hecho de que estuviera enterrada, y no simplemente tirada, resulta llamativo, según el propietario.
Phillips conserva ahora el objeto en el garaje y espera que algún historiador pueda aclarar su origen y si realmente guarda relación con aquel suceso ocurrido hace más de 150 años.
