Consternación total: equipo de natación llora a Victoria Elizondo, promesa de 13 años
En el mundo de la natación, el tiempo se mide en milésimas de segundo y las familias se forjan en la penumbra de las madrugadas. También en esas milésimas de segundo puede apagarse una vida y el equipo de natación de Santa Ana Country Club hoy llora desconsoladamente por la muerte de Victoria Elizondo Wang.
La partida de la joven promesa de la natación, de tan solo 13 años, dejó una estela de luz y un dolor enorme, según contó María José García, quien es la madre de Marilú Alfaro, quien también forma parte de ese equipo.
Todo comenzó como cualquier otro fin de semana de competencia. El domingo 15 de marzo, los nadadores y sus familias se citaron a las 6:30 a. m. en el Cariari Country Club.
Se trataba de un fogueo, una preparación vital para la Copa Chorotega en Nicoya. María José recuerda la cotidianidad de aquel día, pues como la mayoría de nadadores del equipo son menores de edad, eso implica que los papás también están ahí.
Contó que después de las competencias se sentaron a desayunar, porque la inscripción incluía la comida; algo que pocas veces sucede.
“Hablamos de los preparativos para Nicoya, a la competencia que todos los nadadores costarricenses quieren clasificar porque al ser a nivel de mar, les permite bajar los tiempos”, apuntó María José García.
Al mediodía, bajo el intenso sol del verano, era el momento de que cada nadador y sus familias se marcharan a casa.
“Victoria se despidió de mi hija, Marilú Alfaro, con un beso y un abrazo y yo pensé: ‘qué niña más especial’. No sabíamos lo que iba a pasar pocas horas después”, relató.
La tranquilidad del inicio de semana se quebró el martes con un mensaje de texto que nadie esperaba recibir. Luis Elizondo, el padre de Victoria, informó en el grupo de WhatsApp del equipo sobre un problema de salud de su hija. Quien leía el mensaje no lo podía creer y la conmoción fue inmediata.
“Todos los miembros de ese grupo de WhatsApp nos quedamos atónitos, nos tomó por sorpresa, pocas horas antes habíamos estado juntos y felices con Victoria”, citó María José.
De inmediato empezaron los mensajes de apoyo para Luis Elizondo y Paula Wang, los endocrinólogos de profesión que son los padres de la nadadora.
Añadió que el equipo de natación de Santa Ana Country Club es pequeño y joven, pues solo tiene 4 años de formado, bajo la dirección de David Cartín. Dijo que tiene mucha disciplina y organización y que ha ido escalando posiciones poco a poco en el mundo de este deporte en Costa Rica.
Todos los miembros del equipo se ven como una familia. Los nadadores llegan a entrenar a las 3:30 a. m.; medio dormidos, pero se despiertan en la piscina y durante 2 horas hacen ejercicios, tanto fuera del agua como adentro. Nadan de 3 a 5 kilómetros cada sesión y a veces hacen dos sesiones al día.
“Sin importar la edad y la experiencia, mi hija Marilú de 18 años, nadaba con Victoria de 13, su hermana Camila de 8 y Bastián Kikut de 16 años”, explicó María José García.
En ese espacio, la edad es lo de menos, sino que entre todos comparten carril, sparring, metas, ilusiones, desafían las adversidades y siguen las instrucciones del entrenador.
Son un equipo y se ven como hermanos, en las buenas y en las malas. Por eso, la hospitalización de Victoria se sintió como una herida propia.
“Si uno se enferma es como si todos nos enfermáramos. Por eso, que Victoria estuviera hospitalizada nos consternó a todos. Uno cree que como son muchachos sanos, que no se trasnochan, que se dedican al deporte, pueden superar cualquier adversidad física. Y esa fue la esperanza que mantuvimos con nuestra Tori”, relató.
Esa semana, el cloro y el cronómetro perdieron su prioridad. La rutina de entrenamientos del equipo se vio interrumpida porque, por primera vez, había algo más importante que la natación.
Todos solo querían saber cómo seguía Victoria y sus padres daban mensajes alentadores.
El martes por la tarde, tras un entrenamiento cargado de pesadumbre, el equipo se reunió para orar por Victoria y su familia. Aprovecharon para firmar una tabla de natación, poniéndole mensajes con buenos deseos. Y se fueron a dormir a sabiendas de que al día siguiente operaban a la menor.
La noticia desgarradora
Sin embargo, el miércoles todo cambio. Había malas noticias, porque Victoria había empeorado y la cirugía no pudo realizarse. Las oraciones se acrecentaron en el equipo.
El jueves 19 de marzo, que coincidió con que es el Día de San José, no hubo noticias en la mañana. Y por la parte, les comunicaron el fallecimiento de Victoria.
“No lo podíamos creer, a mi hija se le borró la sonrisa y empezó a llorar. Le costó asimilar que su amiga de sólo 13 años ya no iba a nadar más con ella, que no iban a ir a Nicoya a competir”, narró María José García con profunda tristeza.
En el grupo la describían como hermana, un ángel, un ser humano extraordinario, inspiradora y un testimonio de superación.
“En la vela fue impresionante la cantidad de personas que se acercaron a mostrar su cariño por Victoria y lo más especial fue ver que en el ataúd incluyeron la tabla firmada por todos los miembros del equipo, así que la acompañaremos siempre”.
El equipo de Natación de Santa Ana Country Club está de luto, pero con Victoria en el corazón y en cada brazada.
Finalmente, María José García envió un mensaje directo al cielo: “Victoria, te llevaremos en nuestros corazones siempre y cada vez que estemos en la piscina estarás a la par nuestra como la incansable atleta que nos dio su ejemplo”.
