Una economía verde que hace sostenible el desarrollo
Durante décadas, el crecimiento económico de Guiena Ecuatorialestuvo íntimamente ligado al petróleo. El descubrimiento y explotación de hidrocarburos convirtió al país en una de las economías más dinámicas de África, que hoy busca nuevas vías de crecimiento en sectores como la agricultura, el turismo, las energías renovables o la economía digital. Lo hace motivado por la volatilidad de los ingresos petroleros, pero también por un cambio de enfoque hacia un desarrollo más sostenible. El potencial es evidente: tierras fértiles y una biodiversidad única. A eso hay que añadirle su posición estratégica en África Central, lo que le suma atractivo como nodo logístico y plataforma de acceso a un mercado de más de 50 millones de personas. De hecho, en su Agenda 2035 identifican sectores de actuación prioritaria como la economía verde, la azul o el turismo y la digitalización.
Ya se han puesto en marcha algunas reformas como la rebaja del Impuesto sobre Sociedades del 35% al 25%, deducciones del 15% a la inversión y la simplificación administrativa a través de la Ventanilla Única Empresarial. También se han reforzado los mecanismos de seguridad jurídica, con acuerdos internacionales de protección de inversiones y nuevas leyes anticorrupción. A ello hay que sumarle la reciente apertura de tierras agrícolas a inversores nacionales y extranjerosy el acuerdo firmado con Turquía para modernizar y digitalizar los puertos. También ha establecido convenios con república Centroafiricanda y Chad. «Estos acuerdos consolidan a Guinea como un nodo logístico clave para África Central, reforzando su papel como puerta de entrada para el comercio regional», en palabras de Ainhoa Garriga, abogada colaboradora en asuntos de Guinea de Cremades & Calvo-Sotelo.
Sectores clave
Tradicionalmente basada en modelos de subsistencia, la agricultura guineana está llamada a transformarse en un motor económico. La clave pasa por modernizar procesos, impulsar cooperativas y apostar por la transformación de productos. «Hay muchos pequeños actores que trabajan de forma tradicional, lo cual puede ser un valor añadido», comenta Garriga.
La fertilidad del suelo permite cultivar productos de alto valor como cacao, plátano, mango o yuca. «El reto está en posicionarlos en mercados internacionales como productos ecológicos y con identidad propia». Así lo cree Terenciano Ondo, CEO de Afrom Exportaciones que cree en el potencial de «transformar la agricultura de subsistencia familiar en economía, a través por ejemplo, de cooperativas, porque «generan otras ventajas: evitamos migraciones a las ciudades porque crea oportunidades». En este sentido, insiste en la necesidad de avanzar hacia certificaciones y denominaciones de origen que incrementen la competitividad de esos productos de gran valor añadido como el cacao.
Naturaleza
El turismo, por su parte, emerge como otro pilar estratégico en este camino hacia la economía verde. El país sobresale por su biodiversidad y su riqueza paisajística. De hecho, más del 90% del territorio está cubierto por vegetación. Es más, los bosques tropicales de esta zona cettral de África se consideran uno de los grandes pulmones verdes del planeta junto a la Amazonia.
Entre los parques nacionales guineanos sobresale el Parque Nacional de Monte Alén donde habitan gorilas, chimpancés, elefantes o el parque Nacional del Pico Bsailé. Frente a modelos masificados, Guinea Ecuatorial tiene capacidad para apostar por un enfoque sostenible y experiencial. «La gente quiere viajes naturales e ir a zonas vírgenes», comentan desde Rumbo malabo, empresa especializada en viajes España-Guinea.
La riqueza natural del país, con su selvas, playas vírgenes y parques protegidos, lo convierte en un destino privilegiado para el ecoturismo. Y con potencial para los viajes de empresa.
El reto del entorno
Guinea Ecuatorial no solo busca crecer, sino hacerlo de manera sostenible, En los últimos años mantiene un crecimiento promedio del 6% en la última década. Además, en la última década se han realizado fuertes inversiones y se ha dotado al país de la segunda red portuaria más grande de África, aeropuertos modernos y una extensa red de carreteras que facilita el comercio y la logística.
Ahora quiere seguir su propia senda de desarrollo sostenible y para ello, tanto el desarrollo agrícola como el turismo afrontan el reto de encontrr el equilibrio entre economía y conservación de manera que los recursos naturales se integren en un modelo que genere riqueza sin comprometerlos.
