Arturo Coloma es ingeniero de caminos y fue directivo de Dragados y Construcciones y consejero delegado de DETEA antes de acceder en 2023 a la gerencia del Círculo de Empresas Andaluzas de Construcción y Obra Pública (CEACOP), organización que acaba de cumplir 30 años de vida. Coloma, experto en el diseño de grandes infraestructuras, fue jefe de producción del proyecto que puso en pie el puente del Alamillo, uno de los que se hicieron en Sevilla con motivo de la Exposición Universal de 1992. Y recuerda la primera licitación de las obras de la conexión de la estación de Santa Justa con el aeropuerto, hace casi veinte años, en la que participó. - Nació en León, se crio en Aragón y se hizo ingeniero en Madrid. ¿Cómo acabó en Sevilla? -Estuve trabajando en quince años en una gran empresa constructora haciendo grandes infraestructuras, sobre todo autovías y grandes obras aeroportuarias, tanto en España como en el extranjero. Hice el puente del Alamillo como jefe de producción. Tras esos quince años, surgió la oportunidad de un proyecto nuevo, la empresa DETEA, de la que fui consejero delegado y presidente. Luego nos pilló la crisis financiera de 2008, que nos hizo mucho daño, pues teníamos una exposición de construcción muy importante en el sector privado, porque hacíamos vivienda, obra civil y obra industrial. Las promotoras nos devolvieron mucho dinero y no se me olvida el día que nos devolvieron 11 millones de euros en papel. Y a partir de ahí ya fue en cascada, porque nos dejaron de pagar las promotoras y después vino la rescisión de contratos por parte de la administración pública, entre ellos, la conexión ferroviaria de la estación de Santa Justa con el aeropuerto de Sevilla. -¿En que año se canceló la obra? -En 2008-2009. -Y hasta ahora... -Sí, esa obra tenía que estar hecha ya. -Y no fue la única que se quedó colgada y de la que nada más se supo. -El parón fue generalizado. La diferencia es que unos proyectos se pararon y se volvieron a reactivar y otros se desistieron. En el caso de Sevilla se abandonó también la SE-40 y así seguimos. Queda mucho por adjudicar y yo no veo un horizonte de que se vaya a terminar. Y es una obra fundamental no solo para Sevilla sino para toda Andalucía occidental. Llevamos más de 20 años así con esta pérdida de oportunidades y esta gran incomodidad para el transporte. -También se pararon los túneles de la SE-40 y hasta ahora... -Se podrían haber paralizado y luego reactivado. En este caso se ha cambiado de rumbo totalmente. La Administración tiene una manera de actuar que es muy segura en el tiempo con estudios previos, estudios de viabilidad de proyectos, etcétera, y ahí había un camino andado que habría que haber seguido. Estoy seguro de que la decisión de hacer los túneles estaba bien tomada técnicamente y el peor cambio de opinión fue pararlos. De pronto, se perdieron 20 años. No veo que se vaya a terminar antes de 2035 o 2040. -En Sevilla la percepción es que el Estado maltrata a Sevilla en materia de infraestructuras y obras públicas. ¿La comparte? -En general, diría que falta inversión de infraestructuras en toda España. Pero en Andalucía, en particular, el nivel de inversión no es el que hace falta. Y en Sevilla tenemos una SE-30 sin terminar, con un puente como el del Centenario que lleva no sé cuántos años de emergencia. No sé si la palabra es maltrato pero a Sevilla no la están tratando como se merece, por todo lo que representa dentro del territorio andaluz. La SE-40 hace falta porque todo el tráfico de mercancías que viene desde la Ruta de La Plata o desde la Nacional 4 y las comunicaciones con Huelva, Cádiz dependen de ella. Hoy están pasando los camiones por las carreteras del puerto y por encima de la de la esclusa, que se no se hizo para darle ese uso. Los camiones no pueden pasar por el río Guadalquivir. -¿Y lo que ha pasado con la red del metro no es otro maltrato? -Sí. Y creo que en Sevilla poco se protesta. Sevilla necesita un metro desde hace muchos años y hasta ahora sólo hemos hecho una línea. Y ahora estamos haciendo la mitad de otra. Lo que pasó con las primeras excavaciones que se pararon hace cincuenta años ya me pareció el primer desistimiento. Sevilla y el resto de Andalucía requieren de un empuje mucho más potente en infraestructuras. Vamos al trantran. - En Bilbao se completó la red de metro y hasta se contrató a Norman Foster para el diseño de las estaciones y de sus icónicas marquesinas acristaladas. Y Bilbao tiene menos habitantes que Sevilla. -Eso refleja la distinta manera de visualizar una mayor prioridad hacia las necesidades de infraestructura y de transporte en unas zonas y en otras de España. No sé si es por entero responsabilidad del Estado que no nos trate bien, pero esas es la realidad. Sevilla necesita una revolución en las infraestructuras y poner todo esto patas arriba, con la SE-40, el metro y la conexión de Santa Justa con el aeropuerto. Tú tienes que poder salir de casa sin el coche, montarte en un autobús, bajarte en un metro y llegar a tu trabajo. Y eso hoy por hoy no es una realidad. Aquí la realidad es que la gente se va a vivir fuera porque aquí no tiene sitio y encima tiene que coger el coche y llegar tarde a los sitios. En Madrid coges el metro y en media hora llegas a cualquier sitio. En Sevilla no tenemos esa posibilidad. -¿Sevilla es una ciudad subdesarrollada en materia de infraestructuras? -Sí. No está al nivel de ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao ni al nivel que debería tener con su ticket poblacional. Está ahorcada, está ahogada. Y no puede tirar para adelante sin esas infraestructuras. Esto requiere un empujón por parte de todas las administraciones. Al ritmo que vamos, Sevilla va a estar siempre penalizada y no va a poder estar en el nivel en el que podía estar. -Se habla desde hace muchos años del poco empuje de la sociedad civil de Sevilla y de que en otra ciudad ya habría protestas y manifestaciones. ¿Nos quejamos poco los sevillanos de este maltrato? -Yo veo una sociedad civil fuerte en Sevilla pero con otras prioridades. Quizá no hayamos sabido transmitir la importancia de las infraestructuras claves en Sevilla y el resto de Andalucía. Hay una sociedad civil potente, pero está con otras cosas, cosas que están bien programadas y bien planificadas. -¿Se refiere a la Semana Santa o a la Feria? -A todos los grandes eventos de la ciudad. Las líneas del metro evidentemente no están al mismo nivel que ellos en cuanto a prioridades. Sevilla tiene una capacidad sorprendente para absorber todo tipo de eventos y organizar cualquier manifestación, sea deportiva o cultural. Es algo impresionante. Si tuviese, además, la red de transporte y de comunicaciones que requiere, pues entonces estaríamos en la la ciudad a la que deberíamos aspirar en Sevilla. -¿La inversión en obra pública en Andalucía está muy por debajo de la media nacional? -Estamos en una inversión pública del 2% del PIB, cuando la media europea está más próxima al 4. Estamos viviendo de las rentas y se está viendo. Y hay un trampantojo. En el año 2008 se adjudicaron obras públicas por valor de 4.000 millones de euros y el año pasado se adjudicaron también unos 4.000 millones. Pero esos 4.000 millones de 2008 equivalen a unos 8.000 millones de 2025. Se presume de invertir lo mismo que en 2008 pero es que en realidad es un 40 por ciento menos. La realidad es que la cifra es inferior en un punto por 100 del PIB respecto a hace 20 años. Y eso se nota en lo que está pasando con las carreteras y los ferrocarriles, con el deterioro que hay de la calidad del servicio. -Dice el ministro de Transportes que estamos en el mejor momento ferroviario de España. ¿Qué le parece? -El AVE Sevilla Madrid ha estado durante treinta años llegando a las dos horas y media exactas. Ahora tarda unas tres horas, los retrasos son habituales y se cortan las líneas una vez al mes. Yo creo que no podemos aceptarlo como ciudadanos con una lógica de usuario normal. Tenemos que entender que hay más tráfico, lo que quieras, pero hay que adaptar la tecnología y el mantenimiento a los nuevos requerimientos. Y lo cierto es que no se ha hecho toda la inversión necesaria para adecuarla al servicio nuevo que se está prestando. ¿Lo que ha pasado con el AVE con la llegada de nuevos operadores puede pasar con otros servicios públicos como la sanidad o la educación con la llegada de cientos de miles de personas de otros países? -No soy experto en el tema, pero a mí me sorprende un poco que con el gran esfuerzo de informatización y con el incremento de funcionarios que no seamos capaces de de ir manteniendo el nivel de los servicios públicos. No creo que se trate de falta de más funcionarios sino que todas las tecnologías no están supliendo quizás los nuevos requerimientos o las nuevas necesidades que tiene la sociedad actual.