Las olas de calor alejan a los turistas: su probabilidad de regresar a España en el futuro cae un 15% en el primer mes de verano
España ya ha sufrido dos olas de calor desde que comenzó el buen tiempo y todo el territorio se encuentra a la espera de que llegue una nueva en las próximas semanas. Esto ha hecho mella en el turismo, uno de los principales motores económicos del país, pues los visitantes internacionales, que todos los veranos se muestran fieles a los destinos del país, han cambiado de opinión este año y dudan si regresar a sus destinos favoritos del país. Así lo refleja una publicación de CaixaBank Research, que achaca las malas experiencias con las altas temperaturas a esta mutación en los intereses.
Concretamente, la probabilidad de regresar tras sufrir episodios de calor extremo es aproximadamente un 15% inferior respecto a la de aquellos visitantes que disfrutan de condiciones climáticas más cercanas a la normalidad histórica. Es decir, cuando los turistas experimentan temperaturas extremas, pese a haber veraneado aquí durante los últimos años, su visión de España cambia considerablemente, llevándolos a consultar otras opciones para evitar volver.
Los que sí deciden regresar lo hacen en otras condiciones y buscan otras zonas del territorio español con climas más ligeros o adaptan las fechas de su visita para que no coincidan con momentos de picos de temperaturas. Esta adaptación se produce principalmente dentro del propio mercado turístico español, sin abandonar necesariamente el modelo de vacaciones al que están acostumbrados
Hasta ahora, un 85% de los turistas que visitaban la costa mediterránea en verano repetían al año siguiente, según los datos recogidos por CaixaBank Research para los años 2024 y 2025. Sin embargo, los que han decidido hacerlo por tercera vez consecutiva buscan ubicaciones concretas con mejores condiciones climáticas, como municipios costeros más frescos o zonas de mayor altitud.
Para los investigadores, "estos resultados ponen de manifiesto que el cambio climático no solo representa un desafío ambiental, sino también un factor de competitividad para el sector turístico español". La pérdida de fidelidad de los visitantes podría llegar a afectar a largo plazo a uno de los principales motores de la economía española, que en los últimos años ha registrado niveles récord de llegadas y gasto turístico internacional.
Así, los expertos alertan de una necesidad de cambiar algunos modelos para mantener la calidad de la experiencia de los visitantes, como mejorar del confort térmico en alojamientos y espacios públicos o ampliar las zonas de sombra de las ciudades. Además, es muy importante mantener el refuerzo de la eficiencia energética, la adaptación de horarios y diversificar las actividades tanto en interiores como en exteriores.
Solo la capacidad de adaptación podrá salvar el turismo en España, especialmente en las zonas que registran mayores picos de calor durante el verano. Además, esto evitará la concentración de los visitantes en otras zonas de España, como podría ser el norte, que mantienen climas más frescos incluso durante el periodo estival. Hay que tener en cuenta que a partir de ahora estos episodios serán mucho más frecuentes, por lo que es obligatorio llevar a cabo esta renovación del sector.
