Hugo González: "Llegué a pesar 97 kilos, pero prioricé descansar mentalmente"
Hugo González (Palma de Mallorca, 1999) está contento. Después de los Juegos de París 2024, en los que logró dos sextos puestos, se fue de Estados Unidos y regresó a España. Apostó por Raúl Navalón como entrenador y el CN Terrasa. Admite que la primera temporada fue dura. Se quedó fuera del Mundial de Singapur 2025. En este segundo curso ha batido algunas de sus mejores marcas y ha vuelto a bajar de 1:56 en 200 espalda. En el Europeo de París que arranca hoy va a competir en las tres pruebas de espalda (50, 100 y 200), en 200 estilos y quizá en algún relevo. Como siempre, suele hablar claro de cualquier tema, porque casi nada es todo blanco o negro.
¿Cómo está antes del Europeo?
Con ganas. La temporada pasada fue complicada y esta he hecho ya varias marcas personales en pruebas principales en piscina corta y en pruebas no principales en piscina larga. No competíamos en tanta variedad de pruebas cuando estaba en Estados Unidos y es verdad que por eso es más fácil hacer mejores marcas en pruebas no principales, pero ya he tenido algunos resultados como el 1:55 en Mallorca en 200 espalda, que se acerca bastante a la versión que queremos conseguir, que es la mejor versión, la del 1:54, la de Mallorca del año olímpico 2024. La parte de la ambición sigue diciendo que hay trabajo por hacer y la parte optimista, que estamos mejor que la temporada pasada.
¿Hacer marcas en pruebas no habituales ayuda en las habituales?
Eso quiero pensar, no hay nada a ciencia cierta, pero al final somos deportistas y yo creo que cualquier cosa que envuelva una carrera en el agua tiene que llevar a algún beneficio por algún lado, y más, bueno, teniendo entre comillas la suerte de ser estilista. Pienso que mejorar cualquier prueba que se va a usar en el tramo de estilos va a ser bueno. Mientras compitamos a buen nivel en las principales, que son 200 de espalda, 200 de estilos y a veces 100 de espalda, todo lo que sea mejorar, ya sea velocidad, yo que sé, por ejemplo en crol o en mariposa, tiene que llevar a algún beneficio para los estilos.
¿Qué sintió al bajar de nuevo de 1:56 en los 200 de espalda?
No te podría describir la palabra correcta, pero entre las que me salen son mucha satisfacción y mucha alegría. Al final, sólo había bajado de 1:56 la temporada olímpica, la temporada donde hice 1:54, y volver a lograrlo es un nivel competitivo alto internacionalmente. No creo que sea una marca de nivel podio, pero bueno, también es verdad que no descansamos y buscaremos mejorarlo. Volver a recuperar ahora en París esa forma que tuvimos en 2024 estaría muy bien. Quedan también dos años para los Juegos de Los Ángeles y el objetivo es pensar que la temporada pasada fue simplemente por la adaptación.
Los años postolímpicos siempre son complicados.
Sí, pero en mi caso no porque fuera postolímpico, fue un cambio de programa, un cambio de cultura, un cambio de país, un cambio de compañeros... No hubo nada que no cambiase, entonces era complicado que saliese igual de bien. Muchos nadadores nadan bien en el año postolímpico, pero claro, a aquellos que se dedican a entrenar con un solo objetivo, que son los Juegos, les suele pasar factura quizás más psicológicamente. A mí me gusta pensar que siempre hay varios objetivos; por supuesto, el oro olímpico es lo máximo que puedes alcanzar en este deporte, pero llegar a otros oros europeos o mundiales creo que también son objetivos dignos de cumplir. Fue un proceso de adaptación donde literalmente todas las variables cambiaron y no fue fácil. Este es el segundo año en el mismo club, con el mismo entrenador, el mismo programa, y se nota que está saliendo todo mejor.
"Los nadadores entrenamos mínimo nueve veces a la semana, en vez de una vez al día, porque las sensaciones se pierden muy fácilmente"
Los Juegos son los Juegos, pero no muchos pueden presumir de ser campeón del mundo.
Sí, es eso, siempre queremos más, tanto yo mismo, como los aficionados, como mis compañeros, todo el mundo, pero creo que también hay que saber apreciar lo que se va consiguiendo por el camino.
¿Es muy distinto el día a día ahora que cuando estaba en la universidad en Estados Unidos?
Diría que sí, porque en Estados Unidos, digamos que todas las dudas, toda la incertidumbre, casi que las resolvía con mis compañeros, porque éramos un equipo muy, muy grande, éramos cerca de 40 chicos, a lo mejor también había 40 chicas, por tanto 80 en el equipo, y usábamos hasta dos piscinas a la vez, separadas, para que entrenáramos todos juntos, porque no cabíamos en una. Aquí no superamos las 15 personas, en el grupo de entrenamiento compartimos la mitad de la piscina con socios. Estás pensando en alto rendimiento y tener la calle lateral pues con aquagym no es fácil, pero por otro lado recibimos más atención porque somos muchos menos, entonces el entrenador tiene más facilidad para hablar conmigo de cada entreno, de cada día. Digamos que hay más espacio para la atención individual. Todo tiene sus pros y sus contras, yo no me arrepiento de haber ido a Estados Unidos, hubiese seguido si hubiera podido, pero creo que ahora el cambio también puede venir bien y la mejor opción es donde estoy.
¿La forma de vida también le cambia?
Bueno, quizás el día a día fuera de la piscina, no tanto. Sigo viviendo en un piso de alquiler. Allí es que estaba con clases y salvo el último año, que era profesional, iba a clases, y ahora no porque la UCAM es online y no tengo que ir a ningún sitio. Tienes que cocinar tú, tienes que gestionar los papeles de los alquileres del piso y demás, si te lo puedes permitir vives solo, si no compartes... Fuera del agua es lo mismo.
Raúl Navalón tiene su método, pero ¿ha adaptado algo de lo que usted hacía antes?
Creo que una de las muchas razones por las que elegí este proyecto es porque sé que Raúl sería flexible en el sentido de que estaría dispuesto a escuchar otro programa. El programa que hice yo en California no tiene nada que ver con ningún programa que he visto en España. Este año te diría que es lo más parecido que he hecho. Creo que él ha sabido escucharme cuando he sugerido modificaciones o cosas que nunca han hecho aquí antes y es lo que está funcionando, el entenderme con mi entrenador, que no sea mi jefe, sino que sea parte de mi equipo.
"El pasado septiembre no podía entrar en el bañador de competición, y en diciembre batí casi todas mis marcas"
¿Ha hecho algún cambio técnico, o la natación no funciona así?
A ver, te diría que sí, pero por mi perfil de estilista se hacen muchísimos cambios, te daría una lista que no se puede acabar. Además, cuando estamos de vacaciones pasamos un mes fuera del agua, volvemos al agua y quizás nuestro estilo, nuestra técnica, cambian, pero no planificadamente. Simplemente estás más tiempo fuera del agua y cuando vuelves no nadas igual. Entonces hay que hacer bastante énfasis mental en recuperar tu estilo. Quizá el mayor cambio que hacemos los nadadores no es para probar cosas nuevas, sino para recuperar las sensaciones de cuándo sí que iba bien. Si quieres te doy un poco más de detalle: tengo un aparato, se llama un Tempo Trainer, que es de Finis, que te marca la frecuencia y el nadador la puede escuchar bajo el agua. Haciendo análisis vimos que la frecuencia desde que acabaron los Juegos, mi frecuencia de espalda estaba más o menos en 1.6 o a veces 1.7, y eso es demasiado lento. Cuando analizamos la carrera en la que hice 1:54 andábamos en 1.5 o 1.4, entonces no son cambios a mejor, sino cambios para recuperar la misma versión. No sé cómo funciona fuera del agua, pero dentro de ella es muy fácil perder estas sensaciones, por eso los nadadores entrenamos mínimo nueve veces a la semana, en vez de una vez al día, porque las sensaciones se pierden muy fácilmente.
¿En vacaciones es de los que no quiere ni ver el agua?
Quizás, depende un poco la temporada, si va bien me suele importar menos, si va mal a veces me tomo un descanso más grande. La temporada pasada creo que fue el descanso más grande que me di fuera del agua y se notó. Por poner en contexto: mi estado de forma habitual suele ser entre 88 y 86 kilos, y esta temporada, en septiembre, la empecé con 97. Fue un proceso largo, pero…
10 kilos más...
Sí, sí, sí. Vamos, el bañador de competición no entraba, pero en diciembre hice mejores marcas en todas las pruebas, te diría que el 200 espalda fue la única en la que no bajé. De septiembre a diciembre, en tres meses. Entonces, bueno, creo que pasar tiempo fuera del agua, digamos, no es lo ideal, pero hay veces que tienes que elegir qué sacrificas un poco más, el estado de forma física o el estado mental. Y en mi caso, el año pasado tenía que elegir el estado físico para descansar mentalmente. Ahora, por ejemplo, que estoy más tranquilo, no me importará estar en el agua en verano.
¿Es mejor pesar menos?
Bueno, todo es relativo, creo que no existe un peso ideal o un porcentaje de grasa ideal. Cada persona tiene una flotabilidad distinta y su cuerpo reacciona de manera distinta. Para mí personalmente si peso menos pero soy capaz de levantar lo mismo en el gimnasio y mantener ritmos aeróbicos, entonces va a ser bueno. En el momento en el que peso menos, pero también voy a levantar menos en el gimnasio o voy a empeorar mi velocidad en la serie de velocidad que hacemos, entonces va a ser negativo.
"Las concentraciones en altura son duras, pero yo noto el beneficio. Todas mis mejores marcas han llegado después de ir a altura. Parece parte de la receta mágica"
Antes del Europeo fueron a Sierra Nevada. ¿En Estados Unidos también hacía entrenamiento en altitud?
En Estados Unidos teníamos una subida programada siempre en diciembre o enero, y luego otra pre competición importante y más o menos bajábamos dos semanas antes. Yo noto bastante beneficio. Es duro, pero el beneficio al bajar de altura compensa con creces. Creo que lo complicado no es subir, lo complicado es hacer un programa sin cambiar demasiadas cosas. Se suele pecar en general de subir a Sierra Nevada, a altura, y cambiar métodos de entrenamiento, cambiar secuencias de entrenamiento, cambiar planificaciones. Esta última vez nosotros hemos hecho un plan muy similar al que tenemos aquí a nivel del mar y a mí me ha ido muy bien. Siempre que puedo subir a altura con un plan bien organizado, voy a estar dispuesto a ello.
Allí cuesta más nadar...
Al estar en altura cualquier cosa... O sea, subir las escaleras te deja sin aliento. Y por eso pasamos bastante tiempo, porque la adaptación es un poco lenta. Estamos entre dos y tres semanas. Pero todas mis mejores marcas han venido tras bajar de altura. Fui a Doha [al Mundial en 2024] después de altura. Nadé en 1:54 en Mallorca después de altura. Ahora en el 1:55 también fue después de altura. Parece que es parte de la receta mágica.
