Manual de dimisión
Ver para creer. Resultan patéticas las imágenes del presidente del Gobierno en su verano de lujo en la Residencia Real de La Mareta en contraste con el hacinamiento de cadáveres en las tierras, aguas de Ceuta, y el caos en la ciudad autónoma. Mientras miles de ceutíes de varias confesiones religiosas y algunos miembros del PSOE muy críticos con la actuación del «sanchismo» asistían a una gran manifestación en contra del abandono de su Gobierno, el gran jefe Sánchez pasa de largo y exhibe una conferencia telemática con sus ministros afectados en una imagen sin piernas. Cuentan en Moncloa que recién llegado de su rutina de buceo en aguas de Lanzarote en una super-zodiac de la Guardia Civil, escoltado hasta los dientes, no le gustaba cambiarse las alpargatas y el montaje fotográfico hizo el resto. Su imagen en la mesa de despacho sin rastro alguno de sus miembros inferiores habla por sí misma. Es la prueba gráfica de un líder amputado, sin más margen de maniobra de un relato manipulador bajo el silencio de unos socios cobardes y chupópteros de lo que todavía puedan sacar al jabalí herido.
El descaro ha llegado de momento a su cima con los Tik-Tok del presidente. Mientras en Ceuta arrecia la delincuencia en sus calles y playas, el gran jefe Sánchez se permite aconsejar cremas y lecturas de verano. Algo impensable en cualquier otro liderazgo europeo, con la crisis migratoria más grave a sus espaldas y otra amenaza en ciernes. ¿Pero de qué pasta está hecho este hombre? ¿Hasta dónde llega su falta total de empatía? Las respuestas a sus mensajitos de libros recomendados no se han hecho esperar. Le aconsejo leer, dicen los consultantes de la red, cómo se marcha y convoca elecciones. O sea, un Manual de dimisión en toda regla, para él y sus nefastos ministros en esta tremenda invasión a Ceuta. Por si faltaba, algo hete aquí a la vicepresidenta y titular de Trabajo, que no ha trabajado en su vida al margen de la política, Yolanda Díaz, subida al carro de los consejos editoriales en sus redes. Señora ministra, deje de vivir del sueldo público y métase a «influencer». Nos saldrá más barato y España saldrá ganando con la salida de una analfabeta que, por la ausencia del voto de Estados Unidos, al negarse Donald Trump a pagar cuota a la OIT, puede acabar en un alto cargo en Ginebra con un sueldo apoteósico. De escándalo.
Ni siquiera el terrible terremoto de Colombia, país hermano, donde constan ya más de un centenar de desaparecidos españoles, consigue avivar la sensibilidad de Pedro Sánchez. Qué vergüenza, qué fallo diplomático no haber enviado de inmediato un mensaje de solidaridad al recién elegido primer mandatario del país, Abelardo de la Espriella. Faltaría más, un líder de derechas, de los que a Sánchez le dan urticaria. Con otros genocidas y dictadores como Gustavo Petro, Nicolás Maduro o Raúl Castro las cosas serían diferentes. Compatriotas españoles han muerto o desaparecido bajo el suelo tembloroso, pavoroso de Colombia. A Sánchez le importa un bledo. Él es un líder anfibio, que bucea y utiliza La Mareta como si todo fuera suyo. Un nuevo rico a costa del sufrido contribuyente que se permite coger de nuevo el Falcon para viajar hasta Yebes, Guadalajara, para ver el eclipse solar. En la más absoluta intimidad, sin que nadie le moleste. Pues ya se ha encargado su siervo Óscar Puente, de cuyo Ministerio de Transportes depende el Observatorio Astrológico, de cerrarlo al público a cal y canto. El «puto amo» no puede ser molestado. Acierta el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, cuando dice que estas imágenes del presidente le parecen «inteligencia artificial». Desde luego cuesta darles crédito. Me quedo con la reflexión de un veterano dirigente andaluz que en su día tuvo mucho poder en la Junta autonómica y ahora ve a la nueva lideresa, María Jesús Montero, camino de nuevo hacia Madrid como senadora: «Pedro dimite, el pueblo no te admite».
