Un único fichero, fechado en la madrugada de su cumpleaños, contiene un programa de radio completo narrado con su propia voz, aunque asegura no haberlo grabado ni recuerda haber participado en esa producción. Un archivo de audio cuya procedencia sigue sin explicación se ha convertido en el centro de un inquietante relato protagonizado por una locutora de radio de Sevilla, de 41 años, que asegura haber encontrado en su ordenador un programa completo con su propia voz narrando episodios íntimos de su vida que afirma no haber grabado. Según el testimonio facilitado, el fichero permaneció oculto durante dos años hasta que fue localizado por accidente mientras buscaba otro documento. Desde entonces, el caso plantea numerosas preguntas sobre el origen del contenido y sobre cómo pudo almacenarse en un equipo que, según la protagonista, permanecía apagado cuando el archivo fue creado. El hallazgo se produjo mientras revisaba carpetas del ordenador en busca de otro archivo, en un disco duro. Durante esa búsqueda apareció un directorio que asegura no haber creado y cuyo contenido llamaba la atención por un único fichero identificado únicamente con una fecha. Esa fecha, según explica, coincidía con el día de su cumpleaños del año anterior. Movida por la curiosidad, decidió reproducir el archivo. Lo que escuchó fue un programa de radio de aproximadamente cuarenta y cinco minutos de duración, estructurado con una realización propia de una producción profesional . El audio incluía una sintonía de apertura, distintas secciones, piezas musicales y una voz en off que introducía cada bloque con naturalidad. En la que ella conversa de temas «de la vida» y que es el típico programa «donde se comparten experiencias con los oyentes, algo íntimo en lo que es la intimidad que da la radio a horas de madrugada» decía nuestra testigo, a la que llamaremos «Elisa». Sin embargo, el aspecto más desconcertante llegó apenas comenzó la narración. La voz que conducía el espacio era, según sostiene, la suya. No se trataba únicamente de un timbre parecido, sino de una interpretación con las mismas pausas, el mismo ritmo y la misma forma de enfatizar determinadas palabras que utiliza habitualmente frente al micrófono. El desconcierto aumentó al comprobar el contenido del programa. De acuerdo con su relato, la locución repasaba distintos episodios de su trayectoria personal y profesional utilizando la primera persona y un nivel de detalle que solo ella conocería. «Hay cosas muy personales como mi divorcio y demás que jamás contaría, por cuestión íntima, y que en ese archivo se detalla minuciosamente», matiza «Elisa». La protagonista sostiene que nunca escribió ese guion ni recuerda haber grabado un espacio con esas características. Tampoco identifica los temas tratados como parte de ningún proyecto radiofónico desarrollado en las emisoras donde ha trabajado. El programa mantiene un tono uniforme durante toda la grabación y concluye con una despedida habitual en el lenguaje radiofónico: un cierre en el que se anuncia la continuidad del espacio al día siguiente. Pero, según explica, no existe ningún otro episodio almacenado en el ordenador. El supuesto programa siguiente nunca apareció. Ese detalle ha contribuido a convertir el archivo en el elemento central del misterio, ya que todo el material conocido se limita a una única grabación sin continuidad aparente. La pregunta es: ¿puede nuestra mente crear un archivo o una grabación «fantasma»? Parece difícil pero… ¿hasta dónde llega el poder mental? La información técnica asociada al fichero constituye otro de los elementos destacados del testimonio. La locutora afirma que los metadatos indican que el archivo fue creado a las tres de la madrugada del día de su cumpleaños. Según su versión, a esa hora se encontraba durmiendo y el ordenador permanecía apagado , circunstancia que, de confirmarse, impediría explicar de manera sencilla el origen de la grabación mediante un uso convencional del equipo. Hasta el momento no se aporta ninguna verificación técnica independiente que permita confirmar el contenido de esos metadatos ni la autenticidad del archivo. Tampoco existen datos públicos que acrediten la existencia de copias adicionales o de una investigación informática sobre el caso. Con esa ausencia de pruebas externas, el episodio permanece en el terreno del testimonio personal pero también de lo inexplicable, de lo sorprendente. Aun así, la historia ha despertado interés por una pregunta que trasciende la propia grabación y que resume el desconcierto de su protagonista: cómo pudo aparecer un programa completo narrado con su propia voz, dedicado a su propia vida y fechado en un momento en el que, asegura, nunca llegó a encender el ordenador. Puede que haya personas que piensen: «Lo ha grabado ella y no lo recuerda», pero es imposible. Ante todo esto la siguiente pregunta es: ¿Quién lo ha grabado? *Si ha tenido alguna experiencia paranormal, de cualquier tipo, no dude en comunicarse conmigo. Investigaré gratis su caso (como siempre lo hago) y trataré de ofrecerle respuestas: correodecontacto.garciabautista@gmail.com