Un gran título para el Joventut.
Nicolás Laprovittola logró que 18 años después
Badalona fuese una fiesta. El argentino no solo fue el ídolo local en la final de la Supercopa, sino que fue el verdugo del
Barça con sus 9 triples (¡nueve!) y un total de 31 puntos. Y 7 asistencias. Y en tan solo 22 minutos en cancha. Ante su ex equipo, ante el Club que después de dos lesiones muy graves en dos temporadas consecutivas, decidió que el tirador ya no podía aportar más al
Barça. Y se le echó. Como a un
Messi cualquiera. No solo fallaron las formas con
Laprovittola sino que falló la planificación. En la revolución de la plantilla se pasaron de frenada y, entre las doce bajas, se canceló a un jugador diferencial. Viendo la humillación a la que
Dinamitola sometió al equipo de
Sekulic, estaban todos los directores generales de la transición:
Xevi Pujol a pie de pista y
Juan Carlos Navarro y
Mario Fernández en el palco. ¿Quién prescindió de
Laprovittola? ¿Quién decidió que ni tan siquiera merecía una renovación a la baja? ¿Quién trató al líder de la plantilla como de si un mercenario más se tratase? En cambio, a la espera que debuten
Evbuomwan y
Makoundou, cuesta pensar que algunos de los fichajes llegarán a dar la talla. El talento individual de
Robinson y de
Martin decidirán partidos pero, por ahora, los mejores siguen siendo dos del año pasado:
Parra y
Punter. A
Aíto G. Reneses, que fue entrenador del Joventut y del Barça, le preguntaron por la confección de la nueva plantilla culé. La respuesta fue antológica: “Han fichado tarde, también el entrenador”. Las primeras opciones se escaparon. Incluso las que el Club ya tenía atadas, como
Mike James,
Moses Wright o
Luwawu-Cabarrot.
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